La citología, ¿cada cuánto tiempo?


Olga Cañizares El Busto y Ana Espelosín Betelu. Enfermeras CAM Ensanche – Casco Viejo. Complejo Hospitalario de Navarra

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El cáncer de cérvix (cuello de útero) es el tercer tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. El cribado de mujeres sanas mediante citología cervical de forma adecuada y mantenida ha conseguido reducir hasta un 80-90% su incidencia y mortalidad.

En las dos últimas décadas se ha confirmado que el virus del papiloma humano (VPH) es el agente causal de la práctica totalidad de neoplasias de cérvix y de sus lesiones precursoras. Sólo 2 genotipos de VPH de alto riesgo oncogénico, el 16 y 18, provocan la mayoría de las lesiones cervicales invasivas.
La persistencia de la infección por VPH es el elemento necesario para el desarrollo de lesiones precursoras y de cáncer.
Actualmente en España no existe una política común de cribado del cáncer de cérvix sino que existen estrategias de Salud Pública diferentes en cada una de las 17 Comunidades Autónomas. Mayoritariamente los programas de cribado de cáncer de cuello uterino son oportunistas.

Objetivo del cribado

El objetivo fundamental del cribado es reducir la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix.
Los principales beneficios del cribado son:
1) Curación de mujeres tratadas tras la detección precoz que, en ausencia de cribado, habrían muerto por cáncer invasor.
2) Mejora de la calidad de vida asociada a la posibilidad de realizar tratamientos menos agresivos gracias a la detección precoz.
3) Beneficio psicológico de saber que el resultado de la prueba de cribado es negativa.

Edad de inicio del cribado

• Recomendación
El cribado del cáncer de cuello uterino se debe iniciar a los 25 años en la mujeres que tengan o hayan tenido relaciones sexuales con coito.
No iniciar el cribado antes, independientemente de la edad de inicio de las relaciones sexuales u otros factores de riesgo
• Justificación
La incidencia de cáncer de cérvix por debajo de 25 años es extremadamente baja y el cribado sistemático no ha demostrado ningún beneficio en la reducción de la incidencia.

Cribado en mujeres entre 25 y 30 años

• Recomendación
El cribado entre 25 y 30 años debe realizarse únicamente con citología y en caso de resultado negativo repetir la citología cada 3 años hasta los 30 años.
• Justificación
El cribado con prueba de VPH para mujeres menores de 30 años no está indicado ya que en este grupo de edad, aproximadamente una tercera parte de estas mujeres son portadoras de infecciones transitorias por VPH.

Cribado en mujeres entre los 30 y 65 años

• Recomendación
El cribado entre 30 y 65 años debe realizarse con una prueba de VPH clínicamente validada cada 5 años (opción preferente).
• Recomendación
La mejor sensibilidad de la prueba VPH frente a la citología se confirma al observar una menor incidencia de cáncer de cérvix a los 5 años de una prueba VPH negativa que la incidencia a los 3 años de una citología negativa.

Otras opciones en el cribado de mujeres entre los 30 y 65 años

• Recomendación 1
Cribado con citología cada 3 años (opción aceptable).
• Recomendación 2
Cribado conjunto con citología y prueba de VPH cada 5 años (co-test) (opción aceptable).
• Justificación 1
El cribado citológico exclusivo hasta los 65 años cada 3 años ha demostrado ser eficaz reduciendo la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix. El cribado cada 1-2 años no ha demostrado beneficio en la reducción de la mortalidad y aumenta considerablemente el número de colposcopias (visualización del cervix con un microscopio de baja potencia), los costes, el sobre-diagnóstico y el sobre-tratamiento.
El cribado citológico con intervalo superior a 3 años no se recomienda.
En los próximos 3-5 años los sistemas sanitarios basados en cribado citológico deberían ser capaces de adherirse a la opción preferente del cribado basado en la prueba VPH.
• Justificación 2
La realización de co-test cada 5 años confiere los beneficios de la prueba VPH antes referidos.

Edad de finalización del cribado

• Recomendación
El cribado del cáncer cervical debe finalizar a los 65 años siempre que se hayan realizado un cribado previo adecuado y negativo durante los 10 años previos y no tengan antecedente personal de cáncer de cérvix tratado durante los 20 años previos.
Las mujeres de 65 años o mayores que no han cumplido adecuadamente con el cribado previo deben realizarse una prueba de co-test (citologia y prueba VPH) con el objetivo de excluir una posible lesión. Las mujeres con resultado negativo en el co-test no es necesario que realicen más pruebas de cribado.
• Justificación
Se estima que el cribado de 1.000 mujeres entre 65 y 90 años conseguiría prevenir 1,6 cánceres de cérvix y evitar 0,5 muertes entre las 1.000 mujeres cribadas.