La vacuna de la gripe

Susana García Domínguez y Marta Bona Otal. Médicos Especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Picarral. Zaragoza.

Todos los años con el frío llega la gripe, una enfermedad que todos hemos padecido en alguna ocasión. Algunas, por su alta mortalidad, llegaron a tener nombre propio como la famosa “gripe española” de 1918.

En general, se trata de una enfermedad de trasmisión respiratoria a partir de otros individuos enfermos, cuyos síntomas son fiebre alta, malestar intenso, dolores “por el cuerpo”, dolor de cabeza, tos seca, cierto dolor de garganta y a veces síntomas digestivos. Dura en torno a 1 semana y su diferencia con el catarro común es sobre todo la fiebre y la gran afectación del estado general. Su presentación es estacional-epidémica durante los meses de frío, aunque también existen casos aislados el resto del año. El pico máximo de casos suele llegar en el mes de enero. El número de enfermos es variable de un año a otro.
Aunque es autolimitada, existe el riesgo de complicaciones especialmente en el paciente anciano, crónico o con inmunidad deprimida.

Tratamiento de la gripe

Los consejos recomendados en caso de padecer gripe son:
• Descansar.
• Beber abundantes líquidos.
• Evitar el consumo de alcohol o tabaco.
• Tomar medicación que mejore los síntomas (fiebre, cefalea, malestar…).
• No tomar antibióticos ya que no mejoran los síntomas ni aceleran la curación.
• No dar aspirina a niños ni adolescentes (podría provocar un síndrome raro que se denomina Síndrome de Reye). Se puede tomar paracetamol o ibuprofeno
• La vitamina C no ha demostrado efecto preventivo ni curativo sobre la gripe
Existen fármacos antivirales (amantadina,  zanamivir y oseltamivir) que pueden reducir la duración de la enfermedad. Pero estos medicamentos solo están indicados en pacientes muy concretos y deben ser recetados siempre por un médico ya que pueden tener efectos adversos importantes.

La vacuna de la gripe

El abordaje más efectivo de la enfermedad es el preventivo por medio de la vacuna. Esta vacuna contiene tres cepas (dos tipo A y una tipo B) que representan los virus que más probablemente circulen en el invierno siguiente. Son virus inactivados o muertos.
La vacuna de la gripe se pone en otoño, previo a la primera oleada de la enfermedad, y con el tiempo requerido para crear anticuerpos suficientes.
Puesto que cada año el virus muta y adquiere características s algo diferentes al del año anterior, debe repetirse la vacunación cada temporada.
La capacidad protectora de la vacuna depende fundamentalmente de dos factores: el estado de salud de la persona vacunada. y la similitud de los virus circulantes y los contenidos en la vacuna.
Cuando la coincidencia entre los virus circulantes y los vacunales es alta, la vacuna previene entre el 70 y el 90 % de la gripe en sujetos sanos. En personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas aunque la eficacia es menor se pueden evitar un 50 a 60% de hospitalizaciones y el 80% de fallecimientos.
La experiencia de la vacuna es muy amplia y, en la mayoría de los casos, es totalmente inocua. El efecto secundario mas frecuente es el escozor y/o dolor en el lugar de la inyección. Las reacciones tales como fiebre, malestar o dolores musculares también pueden aparecer, sobre todo en niños.

Es recomendable que se vacunen

1. Personas de edad mayor o igual a 65 años.Especialmente aquellas personas que conviven en instituciones cerradas.
2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:
Niños y adultos con:
• enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus.
• enfermedades cardiovasculares o pulmonares.
• obesidad mórbida.
• insuficiencia renal.
• algunos tipos de anemias.
• ausencia de bazo
• enfermedad hepática crónica.
• enfermedades neuromusculares graves.
inmunosupresión, por SIDA, por fármacos o en los receptores de trasplantes.
• implante coclear o en espera del mismo.
• enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.
Con especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.
• Residentes en instituciones cerradas, que padezcan procesos crónicos.
• Niños y adolescentes, de 6 meses a 18 años, en tratamiento prolongado con aspirina, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye.
• Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
3. Personas que pueden transmitir la gripe a otras con un alto riesgo de complicaciones:
• Trabajadores de los centros sanitarios haciendo especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de los grupos de riesgo descritos.
• Personas que trabajan en instituciones geriátricas o de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo.
• Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.
• Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a a grupos de alto riesgo.
4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:
• Personas que trabajan en servicios públicos esenciales: Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Bomberos, Servicios de protección civil.
• Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitarias.
• Trabajadores de instituciones penitenciarias y otros centros de internamiento.

Y no deben ser vacunados

• Las personas con alergia al huevo, o que hayan tenido una reacción alérgica severa a una vacunación anterior de la gripe.
• Los niños menores de 6 meses.
• Si se tiene una enfermedad aguda con fiebre alta debe esperarse hasta que esta remita.

La gripe bajo vigilancia

Hace ya más de 50 años la Organización Mundial de la Salud instauró un programa internacional de vigilancia epidemiológica de la gripe; hoy 112 Centros Nacionales de Gripe distribuidos por 83 países identifican los virus gripales circulantes. Estos son luego comparados a nivel mundial, a fin de evaluar la importancia de las nuevas variantes detectadas. En base a estos datos, cada año la O.M.S. establece la composición de la vacuna para la siguiente temporada, que incluye las cepas que con más probabilidad van a circular.
En España la vigilancia de la gripe es suministrada por las Comunidades Autónomas mediante el Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria. Según este sistema, todos los médicos en ejercicio tienen obligación de declarar los casos de gripe, a su Comunidad Autónoma, y posteriormente el Centro Nacional de Epidemiología gestiona toda la información a nivel nacional.
Además, en España existe un sistema de vigilancia especial mediante redes de médicos centinelas. Esta red suministra semanalmente datos de incidencia de la gripe y cubre aproximadamente un 90% de la población. Sus objetivos son detectar precozmente el inicio de la actividad de la enfermedad e identificar de forma ágil los virus circulantes.

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