Las nuevas tecnologías y los menores

Clara Madoz Gúrpide Médico Psiquiatra. Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil “Natividad Zubieta”. Servicio Navarro Salud-Osasunbidea.

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Imágenes facilitadas por el Observatorio Faros Hospital Sant Joan de Déu
Actualmente, el uso del internet, teléfonos móviles y videojuegos, forman parte de nuestro día a día. Se han convertido en una herramienta esencial en las diferentes áreas de la vida cotidiana, académica, laboral, social y de ocio de las familias y, sobre todo, de los más jóvenes. Su uso de forma responsable y segura puede suponer múltiples beneficios, sin embargo, resulta imprescindible que los padres y educadores les acompañemos y enseñemos a utilizarlas de forma positiva.

Las niñas, niños y adolescentes viven la era digital, y la mayoría “saben” usarlos mejor que los adultos: chatean en las redes sociales, suben fotos, ven vídeos en youtube… pero no podemos olvidar que no entienden el funcionamiento de los mismos ni los riesgos que pueden conllevar como la adicción o ser víctimas de malas intenciones de otras personas.

Diferentes tiempos

Somos ejemplo para nuestros menores y, por tanto, también los somos en el uso de las TIC. Les animo a mirar en este momento a su alrededor y observar cuántas personas están/estamos usando un aparato electrónico (…) Ayudemos a nuestros menores a saber que hay tiempo para usar el móvil o internet, y tiempo para hablar, leer, jugar, estudiar, hacer deporte… No olvidemos que cuando les propongamos dejar de usar las pantallas, tenemos que ofrecerles actividades alternativas que les vayan a atraer, como andar en bici o ir al parque.
Por supuesto que las nuevas tecnologías son valiosas herramientas para el aprendizaje y podemos aprovecharnos de ello. También podemos pasar buenos ratos con ellas y compartir aficiones de este tipo con nuestros hijos e hijas. Si promovemos actividades en este sentido, se recomienda que sean en familia y/o con amigos. (Ver Figura 1)

Acompañar a los hijos

Resulta imprescindible que los padres y educadores conozcamos estas tecnologías, estemos actualizados y sepamos manejarlas para acompañar a nuestros menores en su utilización. Se aconseja hablar con ellos de las ventajas, los riesgos y las normas de uso. Marcar límites y horas de empleo. Es necesario supervisar su utilización y los contenidos. Poner filtros a la información puesto que no todo el contenido de internet es apto para menores, teniendo en cuenta la edad del menor: lo que puede ser apropiado para un adolescente posiblemente no lo será para un niño de 7 años.
A través de las redes sociales mantenemos conversaciones a diario. Debemos tener cuidado con el contenido de lo que se envía. Resulta extremadamente fácil escribir lo que de otra manera nunca dirías. Además, aunque contemos con emoticonos, estos no suplen la comunicación no verbal (gestos, tono de voz…) lo que dificulta aún más una comunicación eficaz y genera malos entendidos con frecuencia. Por tanto, enseñemos a nuestros menores a entender qué mensajes son apropiados y cuáles no lo son. Siempre promoviendo la tolerancia, el respeto, evitando dar identidades, no enviando fotos/vídeos, etc. Y por supuesto, animándoles a que cuando queden con sus amigos/as hablen y disfruten con ellos, y no sólo coincidan en un espacio, mientras cada uno está conectado a whatsapp, instragam, snapchat u otra red social. (Ver Figura 2)


Las nuevas tecnologías tienen gran influencia en nuestras relaciones sociales. Con ellas aparecieron nuevas formas de comunicación, mayor accesibilidad y rapidez. Lo cual ha sido un gran avance para mantenernos conectados y sentir la cercanía de los seres queridos más allá de la distancia. Sin embargo, no olvidemos que las relaciones virtuales no sustituyen a las relaciones en persona. Hay que evitar el aislamiento social detrás de las pantallas. Para el desarrollo de la persona es básico que los niños y niñas compartan momentos con familia, amistades, compañeros… donde aprendan y practiquen habilidades de socialización y comunicación. Así como la paciencia y la tolerancia a la frustración. La inmediatez y prisas que generan las TIC, habitualmente no son buenas consejeras.

Vigilar los peligros

Es imprescindible que los adultos estemos informados y vigilemos los peligros a los que están expuestos: ciberbullying, grooming, sexting, fraudes, engaños, etc. Cuanto más conocimiento tengamos y tengan, más fácil será protegerles de estos graves riesgos. Existen páginas web y asociaciones donde informarse:
Instituto Nacional de Ciberseguridad de España https://www.is4k.es/sobre-nosotros y Fundación Protegeles http://familiaprotegida.com/
Otro riesgo potencial es el de llegar a obsesionarse con las nuevas tecnologías. Los menores son más susceptibles a desarrollar una adicción. Tenemos que preocuparnos por una posible adicción cuando el menor se siente muy mal al dejar el móvil, tablet u ordenador y siente la necesidad imperiosa de volver a usarlo, se torna irritable, se aísla y deja de hacer actividades placenteras como jugar o salir con los amigos, por continuar conectado. Entonces conviene acudir a un profesional.
Además, el uso desmesurado puede conllevar efectos físicos derivados del sedentarismo o malas posturas.
En conclusión, el uso de tecnología forma parte de nuestra vida y la de nuestros menores. Una mala utilización puede conllevar graves riesgos, sin embargo, si les educamos en un uso positivo de la misma, no es perjudicial y puede suponer beneficios. Es nuestra responsabilidad ser buen ejemplo de ello.

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