La úlcera duodenal forma parte de lo que se conoce como úlcera péptica y consiste en una lesión de la mucosa gastrointestinal. Puede asentar, por tanto,bien en el estómago (sería la úlcera gástrica),o en el duodeno (y hablaríamos entonces de la úlcera duodenal), a la que nos referiremos a partir de este momento.
La úlcera duodenal asienta en la primera porción del duodeno, inmediata al píloro, por donde vacía el estómago. La presencia del ácido que se produce en el estómago es condición necesaria para que la úlcera permanezca.
El principal factor causante de la úlcera duodenal es una bacteria que está presente en una mayoría de la población adulta (entre el 50 y 70 %), conocida con el nombre de Helicobacter Pylori, aunque solo entre un 10 y un 20% de los infectados por este germen desarrollan una úlcera péptica.
Otros factores causantes de úlcera duodenal son los antiinflamatorios no esteroideos conocidos como AINE, de uso común en el tratamiento del dolor y la inflamación (aspirina, ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, piroxicam, etc)
Se ha observado que las personas del grupo sanguíneo O y los fumadores están más predispuestos a padecerla.
El síntoma más frecuente es el dolor generalmente localizado en la parte alta del abdomen. Este dolor tiende a aparecer a las dos o tres horas después de comer. Mejora con la comida y con la toma de alcalinos como el bicarbonato.
De manera infrecuente, pueden aparecer otros síntomas relacionados con complicaciones de la úlcera como son:
Aunque hace bastantes años la úlcera duodenal se diagnosticaba mediante radiografias realizadas tras la toma de un contraste de bario, actualmente esta técnica está en desuso y el diagnóstico se efectúa mediante una gastroscopia.
Esta exploración se efectúa mediante un gastroscopio que consiste en una videocámara situada en el extremo de un tubo flexible, que introducido por la boca permite visualizar la mucosa que recubre el esófago, estómago y duodeno. Además de ver la úlcera permite biopsias en las que se puede detectar la presencia de Helicobacter Pylori.
Dado que la gran mayoría de los pacientes diagnosticados de úlcera duodenal están infectados por Helicobacter Pylori, el tratamiento está dirigido a curar esta infección, utilizando para ello una combinación de dos antibióticos y un tipo de medicamentos que reducen el ácido en el estómago (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol y esomeprazol).
Si se logra erradicar la bacteria, la curación prácticamente definitiva de la úlcera está asegurada.
En los casos menos frecuentes en los que no existe infección por H. Pylori, los medicamentos del tipo del omeprazol son capaces de curar las úlceras.
La dieta no tiene la importancia que hace décadas se le atribuía en el tratamiento de la úlcera. Algunos alimentos, no obstante, tales como picantes, café, bebidas alcohólicas, etc pueden empeorar los síntomas.
Las personas que han padecido úlcera péptica y especialmente aquellas que han sufrido complicaciones como hemorragias, perforación etc., deben evitar la toma de medicamentos capaces de lesionar la mucosa gástrica y duodenal como los antiinflamatorios. En caso de precisarlos deberán tomar simultáneamente algún medicamento protector del estómago (omeprazol, etc)
A pesar de que en una parte importante de la población está presente el Helicobacter Pylori en el estómago, no está indicada su erradicación sistemática. El tratamiento para lograr su erradicación debe realizarse solo en determinadas situaciones y particularmente cuando se diagnostica una úlcera gástrica o 4 duodenal.