El estreñimiento es un síntoma digestivo que afecta a una proporción considerable de la población occidental, siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes, tanto en la Atención Primaria como en las consultas de Aparato Digestivo.
El impacto económico de esta Entidad es enorme, derivado del coste de los fármacos utilizados para su control, así como de las exploraciones complementarias que en muchas ocasiones son practicadas.
Se considera que existe un estreñimiento cuando se presentan uno o más de los siguientes criterios durante, al menos, 12 semanas en el último año:
La prevalencia del estreñimiento es muy elevada en la población general, estimándose que el 30% de los mayores de 65 años lo padecen.
Numerosos estudios han demostrado una clara asociación del estreñimiento con una serie de factores entre los que destacan:
En la práctica se pueden distinguir tres formas clínicas de estreñimiento:
1. Estreñimiento crónico idiopático: es la forma más frecuente. Lo normal es que sea un estreñimiento de larga evolución y la característica fundamental es que no es posible identificar una causa orgánica concreta que lo explique. La mayoría presentan alguna anomalía en la fisiología del colon, recto o del ano. Las anomalías son básicamente:
2. Estreñimiento funcional secundario: es el que se asocia a la existencia de numerosas enfermedades de índole sistémica (por ej. colagenopatías), metabólica (por ej. diabetes mellitus, hipotiroidismo, hipercalcemia, hipopotasemia), o neurológica (por ej.esclerosis múltiple , ACVA, Parkinson, tumores cerebrales). También se incluye el estreñimiento en relación con la toma de fármacos (por ej. analgésicos, antidepresivos , diuréticos , antihipertensivos).
3. Estreñimiento por lesiones estructurales del colon o del canal anal: rectocele, fisura anal, abscesos anales, lesiones inflamatorias del colon y lesiones neoplásicas.
En la mayoría de los pacientes el estreñimiento es un síntoma de origen funcional, muchas veces intermitente o de intensidad leve y no es necesario realizar exploraciones complementarias. Pero siempre se ha de realizar una valoración cuidadosa que incluya una historia clínica completa (incluida la historia familiar), una exploración física y una analítica para descartar signos y/o síntomas de alarma.
Los síntomas/signos de alarma, incluyen la pérdida de peso involuntaria, el sangrado rectal persistente, el dolor abdominal intenso y la anemia. En éstos casos puede estar indicada la realización de un estudio del colon con colonoscopia. Una duración prolongada de los síntomas sin signos de alarma hace pensar en un trastorno funcional del intestino. Por el contrario, el inicio reciente del estreñimiento puede orientar hacia una enfermedad orgánica.
Muchos pacientes con estreñimiento viven muy preocupados si su hábito intestinal es irregular o poco frecuente, fundamentalmente por una posible relación con enfermedades de índole orgánica. Es importante tranquilizarle e informarle de que los trastornos de la defecación son muy frecuentes entre la población sana y que sus síntomas no son nocivos para el organismo.
Como primera medida, ante un paciente estreñido ha de instaurarse una serie de medidas higiénico-dietéticas y solo cuando con ellas no se solucione el problema se instaurará un tratamiento farmacológico. Dichas medidas incluyen:
Una dieta rica en fibra mejora el ritmo deposicional pero hay que tener siempre en cuenta que, en muchos pacientes, puede producir hinchazón abdominal, meteorismo y en ocasiones dolor abdominal. Las medidas higiénico dietéticas comentadas no son inmediatas y hacen falta unas 2 ó 3 semanas para que el intestino se regule.
El tratamiento farmacológico está indicado cuando las medidas higiénico dietéticas antes comentadas no sean suficientes. Los fármacos más frecuentemente utilizados incluyen:
1. Agentes formadores de masa: son sustancia que proceden de fuentes naturales (como las semillas de Plantago ovata, salvado de trigo, las plantas gomosas y guar) o de fuentes sintéticas como la metilcelulosa. Han de administrarse con abundante líquido y su efecto terapéutico suele aparecer entre las 12 y 72 horas. En ocasiones puede ser necesario esperar varios días, e incluso semanas, para obtener el efecto deseado.
2. Laxantes osmóticos: como lactulosa, polietilen- glicol salfato de magnesio, etc.
3. Laxantes estimulantes: Estimulan la motilidad intestinal y promueven la secreción de agua y electrolitos (cáscara sagrada, sen, aloe, aceite de ricinobisacodil, etc.). Se han de consumir cuando fracasen otros tratamientos y sólo cuando sean indicados por un profesional.
4. Laxantes lubricantes: aceite de parafina, glicerina, etc. Se han de dar en casos y situaciones muy concretas y bajo la supervisión médica.
5. Fármacos procinéticos: cisaprida (actualmente retirada del mercado ), tegaserod (no comercializado en España).
6. Enemas: indicados en la impactación fecal.