Las mujeres que han sido tratadas de un cáncer de mama y se encuentran en período de seguimiento tras la finalización de su tratamiento, constituyen un grupo importante en nuestra Comunidad. Entendemos que es clave intentar conocer y entender cómo es la experiencia de estas mujeres para, entre otras cosas, ofrecerles un apoyo más adecuado tanto a ellas como a sus personas más cercanas.
En general podemos decir que el funcionamiento psico-social de las pacientes con cáncer de mama en los primeros años tras terminar su tratamiento es bueno. Hay un subgrupo pequeño de pacientes que pueden necesitar tratamiento psicológico por presentar síntomas emocionales más intensos, y además, hay un grupo algo mayor de pacientes que presentan distrés psicológico, es decir síntomas de ansiedad y ánimo bajo, pero sin que dichos síntomas constituyan una patología clara (un cuadro psicológico intenso). Este último grupo de pacientes suelen ser sujetos que consideran que el cáncer o los tratamientos les han podido crear algunas limitaciones en su vida.
Un elemento que aparece con frecuencia en la experiencia de las pacientes con cáncer en período de seguimiento, es el del temor a que se pueda producir una recaída. Esta preocupación la podemos entender como normal dentro del proceso de adaptación a la enfermedad, y su presencia no indica que dicha recaída se vaya a dar.
Hay factores que pueden favorecer el que dicho temor aparezca, como es el haber recibido tratamientos oncológicos más agresivos, o que realmente exista una probabilidad real mayor de recaída (en el caso de estadios de la enfermedad más avanzados).
Por otro lado, las pacientes, una vez terminado el tratamiento, suelen pasar de haber mantenido un contacto frecuente con los profesionales sanitarios, a que esta frecuencia se reduzca, y los contactos se den básicamente en las consultas de seguimiento. Este cambio en la frecuencia de entrevistas puede favorecer que se puedan sentir más inseguras porque ven menos al profesional y también, porque puedan pensar que una vez que los tratamientos han finalizado, hay que esperar a ver en qué grado han sido efectivos.
En general, sabemos que el paso del tiempo y los sucesivos contactos con los profesionales, juegan a favor de que ese temor a recaer disminuya.
Un área que podemos considerar como clave en la experiencia de las pacientes con cáncer de mama es el del tipo de cirugía que hayan recibido, sea esta conservadora (extirpación del tumor o de una parte de la mama) o radical (mastectomía). En general podemos decir que las mujeres cuya enfermedad ha sido diagnosticada en estadios iniciales, que han recibido cirugía conservadora y que se encuentran en un periodo de seguimiento tras la cirugía, tienden a considerar que tienen mejor imagen corporal, (ej verse más cómodas delante del espejo o delante de su pareja) que aquellas en igual estadio de la enfermedad, tratadas con mastectomía.
Sin embargo, hay mujeres que prefieren recibir una cirugía más agresiva (eliminar toda la mama) como forma de sentirse más seguras ante la enfermedad, ya que consideran que pueden evitar mejor así una posible recaída.
Una de las áreas que pueden preocupar a estas pacientes, es la de su regreso a su vida laboral. Es cierto que hay una proporción pequeña de mujeres que no pueden retomar su actividad laboral, total o parcialmente, debido a las limitaciones físicas creadas por la enfermedad (en estadios avanzados). Pero en muchos otros casos, vuelven a llevar adelante su vida profesional.
Entendemos que en esta área es fundamental valorar y si se ve necesario mejorar la información que tanto las pacientes, como las personas para las que trabajan tengan sobre la enfermedad. De todas formas es importante tener en cuenta que las reacciones de los compañeros de trabajo y de los jefes hacia las pacientes con cáncer suelen ser en un número importante de casos de aceptación y apoyo.
Otro de los aspectos que preocupa a las pacientes, es si su vida de pareja puede verse afectada. Enun número importante de casos la relación no ha variado como consecuencia del cáncer, es más, la experiencia de haber tenido el tumor y el tratamiento ha ido unida a un fortalecimiento de relaciones.
Si es importante tener en cuenta que entre un 10 y un 20% de los casos se han observado problemas de comunicación y de limitaciones en apoyo emocional dentro de la pareja: algunas mujeres, por ejemplo, refieren tener la sensación de no sentirse entendidas.
Un factor que puede favorecer los problemas de comunicación es que dentro de la población general se tiende a dar una falta de información sobre cómo puede ser la experiencia de la persona con cáncer de mama. Además hay temor a cometer errores al hablar con ellas.
Las pacientes también en ocasiones nos indican que tienen la sensación de que el nivel de apoyo que reciben de las otras personas disminuye con el paso del tiempo.
Algunas mujeres también han referido un empeoramiento en el interés y la actividad sexual a partir de la experiencia del cáncer de mama por el cansancio provocado por la propia enfermedad y el tratamiento, la afectación en la imagen corporal, que puede influir al verse desnudas delante de la pareja, empeoramientos leves en el estado de ánimo…
Entendemos que para ofrecer apoyo a este grupo de mujeres, puede ser de gran ayuda el intentar entender cómo esta siendo la vivencia y la adaptación de la persona a su situación. Para ello puede ser bueno tener en cuenta si se esta dando un mal funcionamiento en alguno de los aspectos que hemos mencionado.
A partir de ahí podemos mostrar nuestra disposición a dar apoyo con una herramienta que sabemos es de gran ayuda, como es la de escucharle.