El vientre es a menudo sujeto de preocupación de muchas personas. Y una de las principales causas por las que acudimos a centros de fitness o gimnasios con la ilusión de reducirlo, tonificarlo y conseguir un estético vientre plano.
La historia de los ejercicios abdominales es muy extensa, pero debemos reflexionar sobre la forma en que se ejecutan y los peligros de una mala ejecución de los mismos.
Para ello yo siempre insisto a mis pacientes que antes de ponernos a trabajar cualquier parte de nuestro cuerpo deberemos hacer una pequeña reflexión sobre dónde está situada, cómo esta formada y cuál es su función. “Deberemos trabajar nuestro cuerpo cuándo no funciona correctamente pero siempre siguiendo y respetando la fisiología del mismo” (Roland Leclerc).
entrecruzadas que tapizan el vientre. Están formados por cuatro grupos musculares.
aPor su posición y su dirección si queremos solicitarlos voluntariamente en contracción, el único movimiento posible es acercar los hombros a las caderas (movimiento de tumbado a sentado) o a la inversa. Movimiento que produce un bloqueo del diafragma, una compresión de la columna vertebral, hacen salir el vientre y empujan los órganos hacia abajo, es tirando el suelo pélvico. No debemos acortar los rectos anteriores. No existe ningún interés muscular, articular, visceral o estético para hacer este tipo de trabajo.
La cincha abdominal permite asegurar un correcto equilibrio y una buena movilidad de la espalda y de la pelvis; y participa, por su tonicidad, en la calidad de funciones vitales como la respiración, la digestión y la circulación sanguínea. Y es también la correcta tonicidad de la cincha abdominal la que asegura un vientre en su sitio, no relajado, el deseado y estético vientre plano.
Cuándo se realiza un ejercicio abdominal clásico, acercando los hombros a las caderas o levantado piernas (tijeras, pedaleo) hacia el tronco, se trabaja principalmente los rectos abdominales. A menudo se produce un aumento de la curvatura lumbar y de la presión abdominal, desencadenando un empuje del vientre hacia delante y hacia abajo, el recto abdominal se contrae para evitar el aumento de curvatura que se está produciendo a nivel lumbar, y es por eso que podemos sentir que se endurece y tiembla, pero lo estamos trabajando en el estiramiento. Este empuje (según la Dra. Bernadette de Gasquet):
Con una gimnasia abdominal que nos permita activar el vientre, principalmente el músculo transverso y los oblicuos, para reducir vientre y cintura, al mismo tiempo que mantenemos un correcto estiramiento de la columna vertebral (“auto-crecimiento”. Posturas que nos permiten en si mismas disminuir esta situación de hiperpresión abdominal que aparece ante el trabajo abdominal clásico. La mejor opción es la llamada Gimnasia Abdominal Hipopresiva.
Un novedoso método de reprogramación postural global creado por el Dr. Marcel Caufriez, que nos permite tonificar la faja abdominal y suelo pélvico al mismo tiempo que reequilibramos la estática de la columna vertebral. En su origen fue creada en el marco de la prevención post-parto. Su objetivo era buscar una gimnasia abdominal que fuese beneficiosa para la faja abdominal sin efectos negativos sobre el suelo pélvico. A posteriori, distintos estudios demostraron la implicación terapéutica positiva de la Gimnasia Abdominal Hipopresiva en numerosas patologías funcionales, en particular aquellas relacionadas con el Síndrome de Deficiencia Postural (Martines Da Cunha-Lisboa 1979).
Las técnicas hipopresivas son técnicas posturales. Por un lado están basadas en la conservación de una postura particular durante cierto tiempo, y por otro lado realizan una modificación de la postura general, es decir, del esquema corporal. Estas técnicas posturales particulares (hipopresivas) provocan una caída inmediata de la presión intra-abdominal (e intra-torácica), de donde les viene la denominación de “hipopresiva”. La caída de la presión intra-abdominal (e intra-torácica) es debida a la relajación tónica del diafragma torácico. La caída de la presión intraabdominal provoca una activación refleja de la musculatura del suelo pélvico y de la faja abdominal (activación de fibras tipo I)