Dolor de cabeza, problemas de sueño, ansiedad, irritabilidad…Estas son las molestias que describen muchas mujeres y que están relacionadas con lo que se conoce como Síndrome Premenstrual. Ateniéndonos a su definición, estaríamos refiriéndonos a un conjunto de síntomas, tanto físicos como emocionales, que se presentan unos días antes de la regla y se resuelven, por completo, después de la misma.
Cabe señalar que la mayor parte de las mujeres, sobre todo entre los 30 y los 45 años, van a presentar alguna sintomatología. Si bien, en la mayoría de los casos, se presenta con una intensidad entre leve y moderada, que no interfiere con las actividades diarias de las afectadas, en cuyo caso no se va a considerar como síndrome premenstrual.
Sin embargo, sí encontramos entre un 5% y un 10% de mujeres para las cuales el síndrome trae consigo un menoscabo significativo en su capacidad para mantener las actividades normales de trabajo y de relaciones interpersonales.
Para llegar a diagnosticar el trastorno, se han de expresar dos o más síntomas con cierto grado de intensidad. Deben surgir a partir de la ovulación (día catorce del ciclo), desaparecer con la regla y presentarse en la mayoría de los ciclos del año.
No se sabe muy bien por qué se produce. Puede que no haya una causa única, dada la diversidad de síntomas, pero que su aparición está relacionada con los cambios hormonales que acontecen tras la ovulación. Se señala como causa más probable la interacción de las hormonas ováricas y las sustancias, especialmente la serotonina, que en nuestro cerebro se encargan de transmitir la información y que son en buena parte responsables de los cambios en el estado de ánimo. También la herencia puede jugar un papel importante en la aparición del SPM ya que existe mayor frecuencia de este síndrome en las mujeres que cuentan con antecedentes familiares.
Es verdad que la situación personal de la mujer puede influir en la aparición o agravamiento de los síntomas premenstruales. Pero no toda mujer con SPM tiene problemas psicológicos, ni toda mujer con problemas psicológicos tiene SPM.
Se han descrito más de 150 síntomas, pero no todos se presentan, ni lo hacen con la misma intensidad:
Los síntomas varían de una mujer a otra. Si una mujer cree que sufre de SPM, conviene que haga un seguimiento de sus síntomas durante varios ciclos menstruales. Puede usar un calendario para tomar nota de qué síntomas tiene en qué días del ciclo y con cuanta intensidad. De esta forma, cuando necesita atención, ésta información será de utilidad para la valoración del posible síndrome premenstrual. Se debe buscar asistencia profesional si los síntomas no se resuelven con las medidas de cuidados personales o si son tan severos que limitan la capacidad de desempeño de la persona.
Algunos de los cambios en el estilo de vida, recomendados para el tratamiento, pueden ayudar en la prevención del desarrollo o empeoramiento de los síntomas.
Así, se comprueba el beneficio que aporta la práctica de ejercicio regular y una dieta bien equilibrada, tal como se comenta más abajo.
Se han intentado muchos remedios sin poder decir que hayan sido plenamente eficaces. En cualquier caso, el tratamiento ira encaminado a paliar los síntomas y permitir que la persona pueda reanudar sus actividades diarias. Tratamiento no farmacológico: A veces algunos cambios en el estilo de vida, una programación adecuada del sueño, una dieta equilibrada y el ejercicio físico son suficientes para reducir los síntomas. Veamos algunas de las recomendaciones:
Tratamiento farmacológico: Hacemos mención de alguno de los tratamientos que se han propuesto y vienen siendo utilizados, teniendo en cuenta que, en cualquier caso, deberán ser prescritos por especialistas de forma individualizada: