El masaje infantil es un arte muy antiguo
que forma parte de la tradición
de muchas culturas en las cuales se
ha ido transmitiendo de generación
en generación.
En los últimos años se está reintroduciendo
en Occidente por los muchos
beneficios que aporta, tanto para los
bebés como para los padres, supone
un enriquecimiento mutuo. Existen diversos
estudios científicos que constatan
la importancia en el desarrollo
físico, mental y social que ejerce este
contacto.
Los seres humanos pertenecemos a la especie denominada “de acarreo o de transporte”. Los mamíferos que pertenecen a esta especie se caracterizan por tener un contacto continuo con sus crías, una alimentación muy frecuente, un instinto protector muy acentuado, etc. Nosotros al igual que estos mamíferos tenemos muy marcada esta necesidad de contacto, la cual no se suple con otros cuidados.
Este contacto se considera una “nutrición afectiva” y es tan necesaria como la propia alimentación del bebé.
En nuestra sociedad muchas veces se obvia la importancia de ofrecer un tiempo a nuestros hijos/as, regalándoles el beneficio del contacto con nuestras manos, nuestra mirada, nuestra sonrisa… Este contacto piel con piel es una necesidad humana básica y es la primera manera de comunicación que recibe el recién nacido, una comunicación afectiva no verbal. Además ayuda a establecer relaciones de confianza, seguridad e interacción positiva entre padres e hijos.
Existen tres elementos fundamentales en el desarrollo del masaje infantil: el contacto piel con piel interactuando las manos de los padres con el cuerpo del bebé, el contacto ocular con la importancia de la mirada, y la vocalización, hablando, cantando…
Los beneficios que aporta el masaje para los bebés:
Beneficios para los padres:
El masaje puede comenzar a partir del primer mes y medio de vida, para evitar previamente sobrestimular al bebé y mantenerse hasta que el niño lo siga aceptando.
En los primeros meses de vida del bebé el masaje debe ser diario. Posteriormente, cuando inicie el gateo, la frecuencia puede ser de una o dos veces a la semana.
La técnica del masaje infantil incluye distintos movimientos que se realizan por el cuerpo del bebé. Antes de comenzar con el masaje se debe observar al bebé, reconocer si está dispuesto a recibir un masaje y respetarle en todo momento.
Es importante elegir bien el momento en el cuál se da el masaje, sin tener cosas pendientes que hacer, para mantener un ambiente relajado por parte de la persona que lo va a realizar.
El lugar donde realizarlo debe estar tranquilo y ventilado. La temperatura debe ser lo suficientemente cálida como para mantener al niño desnudo mientras realizamos el masaje. Se pueden colocar unas toallas debajo del cuerpo del bebé y utilizar un aceite vegetal que facilite el movimiento de las manos.
La introducción del masaje al bebé debe realizarse de manera progresiva, iniciándose por los pies y las piernas, como un juego, por ser las zonas menos vulnerables para el bebé. Así se creará un ambiente de confianza que hará que el bebé acepte gradualmente el masaje. Realizar primero el masaje en una pierna y luego en la otra.
Se van incorporando semanalmente otras zonas del cuerpo del bebé como el abdomen, el tórax, los brazos, la carita, la espalda. Es conveniente finalizar el masaje con unos suaves estiramientos.
Los movimientos de las manos deben ser amplios, lentos y rítmicos, utilizando toda la mano y amoldándose al cuerpo del bebé con una presión suave pero firme.
Se realizan diferentes tipos de movimientos: “de vaciado” que permiten mejorar la circulación sanguínea, “de compresión”, “de torsión” y “de rodamiento” que ayudan a mejorar el tono muscular y a relajar las piernas y los brazos.
Los movimientos que se realizan en el abdomen ayudan a eliminar los gases y a mejorar el estreñimiento. Estos movimientos son muy recomendables en los bebés que tienen cólicos porque ayudan a prevenirlos y a tratarlos.
Los masajes en el tórax tonifican los pulmones y el corazón.
Los masajes en la cara ayudan a relajar y a liberar las tensiones producidas por el llanto, la succión, la dentición, etc.
La espalda es la parte más relajante del masaje. Para realizarlo en esta zona hay que colocar al bebé boca abajo encima de una superficie o sobre las piernas.
El masaje infantil es una herramienta al alcance de todos que no requiere una habilidad especial para desarrollarla y los beneficios que aporta son muy importantes.
Ofrezcamos así a nuestros hijos el regalo del MASAJE.