El verano es una época en la que alteramos sensiblemente nuestro ritmo de vida; se realizan excursiones al campo, acudimos a piscinas o playas, realizamos más viajes, practicamos más deporte, nos exponemos al sol etc., modificamos nuestros horarios habituales y cambiamos incluso nuestro estilo de alimentación. Si bien todas estas actividades en sí mismas son muy saludables, no están exentas de algunos riesgos que debemos conocer, para adoptar las medidas necesarias y evitar que nos estropeen unos buenos momentos que preveíamos placenteros.
La alimentación es uno de los factores que no debemos descuidar porque puede ser causante de molestias muy importantes. Con frecuencia en verano hay mas tendencia a comer fuera de casa, utilizando comidas preparadas con antelación o precocinados, o adquiriendo comida en establecimientos que no disponen de garantías sanitarias.
El calor es un factor que favorece el desarrollo de microorganismos.
Temperatura y tiempo son dos factores esenciales que determinan el número de microorganismos que puede haber en un alimento. Cuando un microorganismo llega a un alimento, encuentra los nutrientes suficientes para reproducirse. A una temperatura favorable un solo microorganismo se multiplica cada veinte minutos y, a las siete horas, pueden haberse producido millones.
Definimos como toxiinfección alimentaria, una enfermedad producida por la ingestión de un alimento contaminado por microorganismos (bacterias, mohos, virus o parásitos) o por toxinas producidas por ellos.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes son diarreas mas o menos abundantes, náuseas y vómitos, dolor de cabeza, malestar general y en ocasiones fiebre. Este proceso supone una pérdida de líquidos, que si es importante, puede provocar una deshidratación. Los ancianos y los niños son más susceptibles de padecerla y puede revestir en ellos mayor gravedad.
Los alimentos pueden contaminarse de diferentes formas:
A través de las manos (atención a las uñas mal cuidadas), las bacterias involucradas suelen proceder del intestino humano (salmonella) y se eliminan por las heces. Hábitos higiénicos inadecuados tras el uso de los aseos (fundamentalmente) favorecen el trasporte de bacterias a los alimentos a través de las manos.
Portadores asintomáticos (eliminan gérmenes pero no padecen la enfermedad) de gérmenes en la nariz, en la garganta (estafilococo) o en la piel. A través de gotitas de saliva emitidas al toser, estornudar o hablar o tocar, pueden contaminar el alimento.
Agua contaminada (pescados y mariscos contaminados) o limpieza de alimentos con agua no potable.
Insectos, mascotas y otros animales.
Utensilios mal lavados, ropa sucia contaminada.
Los gérmenes mas frecuentemente implicados son:
Salmonela: Leche no hervida, carnes de ave, vegetales crudos, huevos crudos o mayonesa casera (vigilar que la cáscara del huevo esté íntegra cuando lo compramos).
Escherichia Coli: Germen habitual del intestino humano o animal (limpieza adecuada de manos tras la defecación, no tomar aguas de riachuelos o fuentes sin garantía de potabilidad, evitar leche no pasteurizada).
Estafilococo: Germen habitual de la piel, de la garganta y de la nariz (se reproduce con facilidad en los pasteles y cremas no refrigeradas en repostería, en las ensaladas y en las carnes recalentadas de forma insuficiente, produce una toxina que es la que nos provoca la intoxicación).
Clostridium Perfringens: Contamina fundamentalmente las carnes y produce sobre ellas una toxina (cuidado con comer carnes rojas o de ave sin que estén hechas por dentro).
Los alimentos pueden contaminarse antes de llegar a nuestras manos (en origen, en el trasporte o en la conservación) o cuando los manipulamos y condimentamos. En esta situación si podemos actuar y prevenir la toxiinfección.
Los factores que contribuyen en el domicilio particular:
Antes de exponer las medidas preventivas es necesario aclarar conceptos claves:
De lo comentado hasta el momento se pueden deducir una serie de medidas preventivas:
· No hay que dejar los alimentos a temperatura ambiente, porque las bacterias tienen muchas facilidades para reproducirse. Una vez cocinados, los alimentos han de ser consumidos, o guardados en frigorífico hasta el momento de su consumo.
Las bajas temperaturas no matan las bacterias pero evitan su reproducción.
Esta es la principal causa de toxiinfección en medio familiar; se prepara gran cantidad de alimentos que no caben en el frigorífico, se dejan a temperatura ambiente durante mucho tiempo y si se recalientan no se hace a temperatura suficiente; o se recarga excesivamente la nevera con mas alimentos que los que puede refrigerar.
· Evitar consumir alimentos crudos.
· Otras recomendaciones
Lo más importante es prevenir la deshidratación. Para ello es muy importante beber líquidos (agua, suero, infusiones, caldo de arroz), en pequeñas cantidades y con mucha frecuencia durante las primeras 12- 24 horas. Posteriormente y a medida que los efectos desaparezcan, realizaremos una dieta astringente a base de arroz, patata y zanahoria cocidos; pollo sin piel, carne magra de ternera o cerdo o pescado a la plancha; huevo duro, manzana membrillo o plátano. Al día siguiente se puede probar con yogurt que ayudará a regenerar la flora intestinal.
En caso de fiebre tomar paracetamol.
Si los síntomas son muy intensos (fiebre superior a 39º, vómitos incoercibles, dolor abdominal intenso), o duran mas de 72 horas, es aconsejable acudir a su médico de familia.