Los cálculos renales (litiasis renal, piedra en el riñón o nefrolitiasis) son el resultado de la acumulación de sales cristalizadas y minerales, en las vías urinarias a partir de sustancias que están en la orina. Son más frecuentes en hombres (13%) que en mujeres (7%).
La mayoría de ellos son de sales de calcio (75- 85%) y los tipos de sales son de Oxalato o Fosfato de calcio. Otros tipos:

En la mayoría de los casos no se identifica la causa ni hay enfermedad que explique la producción de los cálculos renales.
Son poco frecuentes los casos en los que los cálculos renales son secundarios a otras enfermedades como: hiperparatiroidismo (eleva el nivel de calcio en sangre y orina), cistinuria, algunos tipos de cánceres o infecciones repetidas del tracto urinario.
También algunos medicamentos pueden facilitar la producción de cálculos (abuso de laxantes, algunos diuréticos y antiácidos) por lo que debe informar al médico sobre todos los medicamentos que utilice en caso de presentarlos.
Existe mayor predisposición a padecer cálculos en personas con antecedentes familiares de litiasis renal, enfermedades óseas, aumento del ácido úrico en sangre, infecciones urinarias repetidas, obstrucciones al flujo de la orina, dieta inadecuada con aporte escaso de líquidos, consumo excesivo de alcohol, litiasis en la infancia o cólicos nefríticos anteriores.
En los casos en los que se repiten varias veces los cólicos nefríticos, el médico le realizará pruebas para descartar la posibilidad de que exista alguna de estas enfermedades.
Estudios recientes indican que el 60% de los pacientes que han tenido un cálculo tendrán otro antes de 10 años, el 35% antes de 5 años y el 15% antes de 1 año del primer episodio.
Las formas de presentación clínica en la litiasis renal son variables dependiendo del tamaño, la composición y la situación de los cálculos en el aparato urinario.
Si son muy pequeños o están en formación suelen ser asintomáticos y se eliminan espontáneamente si su diámetro es menor de 0.5 cm.
El diagnóstico se realiza por los síntomas clínicos y un análisis de la orina.
Si cursan asintomáticos su detección generalmente es accidental durante la realización de ecografías, radiografías abdominales o durante un análisis microscópico rutinario de orina. Es importante, en caso de padecer un cólico, filtrar la orina para obtener los cálculos que se expulsen y analizar su composición.
Se debe mantener la adecuada ingesta de líquidos (sobre todo agua con bajos niveles de calcio) para evitar complicaciones.
La alimentación a seguir por los enfermos de cálculos renales no es la misma, depende en cada caso de la composición de los cálculos y el periodo por el que pase la enfermedad, asintomático o crisis dolorosa.
Periodo de crisis: convendría hacer reposo, evitar el consumo excesivo de líquidos pues favorece mayor producción de orina y eso empeora el dolor. Aplicar calor local y, según la intensidad del dolor utilizar analgésicos o antiinflamatorios según le indique su médico.
Período asintomático: Mantener adecuada ingesta de agua y una dieta que contenga alimentos crudos como las ensaladas, frutos secos, cereales integrales y frutas. Pero todos estos alimentos tomados con moderación.
En caso de complicaciones (pérdida de función renal o daño renal, obstrucción del uréter, reaparición de cálculos, infecciones) o cuando el cólico se presenta en personas con otras enfermedades graves, embarazadas o con un único riñón funcionante, puede ser necesario el ingreso en el hospital.
En general, en los pacientes con litiasis renal con una alta probabilidad de expulsión espontánea, y en los que los síntomas puedan ser controlados, no son necesarias más que la observación y la evaluación periódica.
En pacientes con litiasis renal y cólicos frecuentes, se aconseja adoptar medidas de prevención de las recurrencias:
En algunos casos pueden recetarse medicamentos para prevenir o evitar que se formen nuevos cálculos.
Cuando su tamaño es pequeño, tienden a descender por el uréter hacia la vejiga y desde aquí puede que sea expulsado espontáneamente. Si es demasiado grande para ser expulsado o su localización favorece complicaciones, es necesario recurrir a la cirugía o a la litotricia (procedimiento que utiliza ondas de choque generadas para desintegrar los cálculos). (Fig. 2)
