Cefaleas
Dr. Gerardo Soriano
Servicio de Neurología. Hospital de Navarra
La cefalea o el dolor de cabeza es una experiencia prácticamente
universal. Casi todas las personas han sufrido, sufren o sufrirán
a lo largo de su vida dolor de cabeza. En la mayoría de los
casos es un proceso benigno. Su importancia radica en su alta prevalencia
y en que en ocasiones puede ser un padecimiento crónico.
El dolor de cabeza es muchas veces incapacitante. Es una causa muy
frecuente de baja y absentismo laboral, representando por esta razón,
un importante factor socioeconómico. También condiciona
una pérdida de la calidad de vida, interfiriendo en las relaciones
personales, familiares y en el ocio. Un diagnóstico y tratamiento
correcto dirigido por el médico de atención primaria
o el neurólogo consigue en la gran mayoría de los
casos un control correcto del dolor de cabeza y consiguientemente,
una mejoría de la calidad de vida de las personas que lo
padecen. En muy pocas ocasiones la cefalea será el síntoma
de alarma de un proceso intracraneal por lo que las pruebas complementarias,
como el TAC craneal, tantas veces solicitado, es un prueba que ayuda
muy poco al correcto diagnóstico de la mayor parte de los
dolores de cabeza.
Entre el 50% y el 80% de la población padece dolor de cabeza
con relativa frecuencia, aunque se da en todas las edades y en ambos
sexos es más frecuente en las personas jóvenes, de
edad media y en las mujeres.
Aunque con la nueva clasificación se describen más
de 100 tipos de dolor de cabeza, la mayoría de los pacientes
que consultan por cefalea sufren cefaleas primarias.
De estas, las dos más frecuentes son la migraña (también
conocida como "jaqueca") y la cefalea tensional, ambas
con unas características clínicas muy bien definidas
y con un tratamiento específico. En cuanto a las cefaleas
secundarias, la más frecuente es la que se relaciona
con la fiebre, habitualmente en relación con procesos infecciosos
virales.
La migraña, una de las causas más
frecuentes de dolor de cabeza, afecta aproximadamente al 14% de
la población. Es más habitual en el sexo femenino
y normalmente suele comenzar en etapas tempranas de la vida. Es
más fácil presentar migrañas si nuestros padres
también las han padecido (componente hereditario), aunque
existen muchos otros factores que pueden ser los responsables, en
algunos casos, de desencadenar crisis de migraña. El dolor
de la migraña suele afectar de forma característica
sólo a una parte de la cabeza (desde la frente hasta la nuca,
habitualmente sólo en un lado). Es un dolor de características
pulsátiles (como latidos), normalmente es intenso e imposibilita
la realización de las actividades diarias. Aumenta con la
actividad física, los ruidos y la luz, que lo hacen insoportable.
Se acompaña de nauseas y vómitos, y si no se pone
tratamiento suele durar desde varias horas hasta 72 horas. Se alivia
con el reposo en lugares tranquilos, sin ruido y sin luz. Para poder
diagnosticar una migraña es necesario que estos episodios
de dolor sean recurrentes en el tiempo. En ocasiones precediendo
al dolor de cabeza pueden aparecer ciertos síntomas neurológicos
como puntos brillantes en los campos visuales o bien sensación
de adormecimiento en un lado de la cara y/o de una parte del cuerpo
que normalmente duran unos minutos. Esta cefalea que se precede
de síntomas neurológicos se conoce con migraña
con aura.
Cuando el diagnóstico de la migraña ha sido realizado
por el médico de atención primaria o por el neurólogo
es cuando ellos indicarán el tratamiento más correcto.
En todos los casos siempre es muy importante evitar, si es que existen,
factores desencadenantes de la migraña. La disminución
de horas de sueño, en ocasiones el aumento de horas de sueño,
estrés, ciertos alimentos (chocolate, frutos secos, conservas,
quesos curados, café, cítricos), alcohol, tabaco,
olores fuertes (ciertos perfumes), cambios atmosféricos,
son factores que en algunos pacientes provocan los episodios de
migraña. En mujeres en edades fértiles no es infrecuente
que durante la menstruación puedan aparecer crisis de migrañas.
El tratamiento farmacológico dependerá de la intensidad,
gravedad, limitaciones y frecuencia de los episodios de dolor. Cuando
los episodios cursan con dolor leve los fármacos indicados
son los analgésicos simples (paracetamol,
ácido acetilsalicílico, metamizol, antiinflamatorios
-naproxeno, ibuprofeno-), serán mas efectivos si se toman
cuando el dolor comienza. Si habitualmente la migraña se
acompaña de nauseas y vómitos es conveniente asociar
un fármaco que los evite (domperidona, metoclopramida). Si
la migraña es de intensidad moderada están indicados
otros fármacos que no son analgésicos pero que actúan
de forma específica en la migraña. Estos fármacos
son los triptanes (almotriptan, elepriptan, flavotriptan,
rizatriptán, sumatriptam y zolmitriptan). En algunos pacientes
con migraña los episodios son más graves y frecuentes
por lo que además de tratar el dolor agudo con triptanes,
tendremos que plantear tratamiento preventivo con otra serie de
fármacos (topiramato, ácido valproico, amitriptilina,
propanolol, antagonistas del calcio), que se mantendrán durante
un periodo de varios meses, consiguiendo con ello reducción
significativa de frecuencia e intensidad de las migrañas.
La cefalea tensional es la otra causa de dolor
de cabeza. Más frecuente que la migraña aunque habitualmente
menos incapacitante. Predomina en el sexo femenino y en edades medias
de la vida. El dolor afecta a toda la cabeza aunque es mas fácil
que se localice en la parte posterior (nuca). El dolor es referido
como "sordo", opresivo, "un casco o banda que aprieta
la cabeza", asociándose muchas veces con contractura
a nivel cervical, normalmente es de intensidad moderada, interfiriendo
pero no limitando la realización de las actividades de la
vida diaria. No se acompaña de nauseas, ni de vómitos.
Cuando estos dolores de cabeza son episódicos, es lo mas
frecuente, el tratamiento indicado son los analgésicos simples
(como en la migraña). Si el dolor de cabeza es de aparición
diaria es cuando hablamos de cefalea tensional crónica.
En estos casos es habitual que se acompañe de un componente
de ansiedad y de depresión, por lo que la mayor parte de
las veces el tratamiento que se deberá instaurar es con antidepresivos.
También ayudará a un buen tratamiento de estas cefaleas
modificar nuestros hábitos de vida (deporte, medidas anti-estrés
).
No es infrecuente la automedicación en
los pacientes con episodios frecuentes de migraña y sobre
todo en la cefalea tensional, esto puede ser el responsable en algunos
casos de la cronificación de las cefaleas, el abuso de analgésicos
es en algunos pacientes el responsable del dolor de cabeza (cefalea
por abuso de analgésicos). Esta cefalea es de difícil
manejo terapéutico. Es muy importante por lo tanto que el
dolor de cabeza deba ser diagnosticado y tratado por el medico de
atención primaria o bien el neurólogo, consiguiendo
de esta manera un control efectivo de la cefalea, evitando en muchos
casos su cronificación.
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