Niños y vacaciones:¿padres en apuros?
Pedro Berástegui.
Padre, profesor y asesor de formación. Centro de Adaptación
Pedagógica
No pocos padres y madres temen la llegada de las vacaciones
de sus hijos e hijas por no tener clara cúal debe ser la
actitud ante tanto tiempo libre. Pretendo hacer una reflexión
sobre el aprovechamiento del tiempo libre por parte de los niños
y niñas en vacaciones, de cara a un ocio creativo y a una
salud mental, física y emocional lo más equilibrada
posible.
La mejor manera de disfrutar de las vacaciones no es "no hacer
nada", sino el aprender a usar el tiempo libre.
Muchas son las variables a contemplar a la hora de plantearse el
tiempo libre como oportunidad educativa, pero una muy importante
sería la de educar en la identidad y autonomía
personal. Obsérvese que acabamos de citar el principal
objetivo de la Educación Infantil a lograr por la escuela
y a completar por la familia trabajando en la misma dirección
y con sentido.
Una lluvia de ideas nos daría como resultado algo parecido
a este listado en el que se incluyen recomendaciones, tan de sentido
común, que he dudado en escribir alguna de ellas. La variante
de la edad de los niños es la más importante y a la
que habrá que ajustarse, pero con carácter general
puedo indicar que: no todo el tiempo de las vacaciones debe ser
para hacer lo que se quiera, al menos se podría realizar
una actividad diaria de forma consensuada y programada
entre padres e hijos, si es posible, y requiere estar descansado,
realizarla a primera hora del día y junto con otros niños
de edad parecida o diferente; cualquier edad es buena para meter
el gusanillo de ayudar un poco en casa; según
la estación del año, será mejor una actividad
al aire libre que dentro de casa, pero si tiene que ser
en casa, que no sea en el cuarto de la tele y depende de si el adulto
puede o no estar presente; la actividad planificada debe tener algún
componente de género en el sentido de romper los
moldes tradicionalmente establecidos. Los chicos pueden
y deben pasar una mopa, y las chicas pueden y deben arreglar un
pinchazo en la bicicleta; es necesario dar la posibilidad
de elegir entre varias actividades consensuadas y escritas
en un panel en lugar visible y que permita comentarios y revisiones
diarias o, por lo menos, semanales; y por último, que
sean los propios niños los que decidan repetir las actividades
más placenteras.
Algunas actividades concretas que se pueden proponer
dependiendo de la edad, de la autonomía de los niños,
de los estilos educativos, y de tantas y tantas cosas
En casa: jugar con cajas, palos, telas, etc.;
dibujar, pintar, construir, experimentar con materiales no comerciales;
construir marionetas; leer titulares del periódico; decidir,
con la programación de la tele delante, lo que se va a ver
cada día; escribir cuentos para contarlos a otros más
pequeños o a mayores; ayudar a cocinar cosas sencillas; colaborar
en hacer la lista y la compra diaria; poner la lavadora, al comienzo
con ayuda; tender la ropa y recogerla; empezar a planchar, por ejemplo,
los pañuelos; aprender a enviar un correo electrónico;
aprender a escribir a máquina; aprender a manejar la cámara
digital de fotos; escuchar música de su grupo favorito; aprender
a hacer crucigramas, sopas de letras, sudokus, etc.; realizar juegos
de mesa: cartas, oca, parchís, dominó, ajedrez,
(Los
abuelos y abuelas suelen ser magníficos transmisores de estos
juegos tan divertidos y educativos). Piénsese en algunos
objetivos, capacidades o competencias que se trabajan:
memoria, atención, esfuerzo, respeto, paciencia, saber ganar,
saber perder, aprender a ayudar, respetar el turno, diferir el placer,
cálculo mental, estrategias, premeditaciones, previsiones,
y otros que cada experto en cada juego podría precisar. Antes
de pedir una pizza por teléfono para merienda-cena, pide
ayuda a un mayor por si quiere hacer chocolate caliente para ti
y tus amigos. Aconsejo tostar pan de días anteriores para
untar en el chocolate.
En la calle: aprender a andar por el pueblo o
por el barrio con un plano; andar en bicicleta; patinar; jugar a
pelota en el frontón del pueblo o del barrio; jugar con los
amigos al marro o al bote-bote en las noches de verano; saltar a
la comba cantando las canciones que te enseñe la abuela;
practicar los juegos de calle que te enseñe el abuelo; comer
pipas sentados en un banco con los amigos.
En lugares especiales: viajar al pueblo a ver
a los abuelos; ir al monte a por setas con algún experto;
iniciarse en un deporte desconocido; visitar un museo; conocer el
conservatorio; acercarse a una academia de pintura; visitar el Ayuntamiento
de la localidad; ir a un teatro; ir al cine; hacerse socio de la
biblioteca pública o aprender danzas de la zona.
Con personas muy especiales: un taller de costura
con la abuela, por ejemplo: una bufanda de muchas lanas sobrantes
te quedaría fantástica; repostería con la ayuda
de la abuela: si le pides que te enseñe a hacer torrijas,
te aseguro que no se resistirá lo más mínimo;
un poco de bricolaje con el abuelo para realizar un teatrillo de
madera donde hacer el teatro de marionetas o un Kamishibai (palabra
japonesa que significa teatro de papel): ten paciencia con él
y déjale que te explique cómo se coloca el pelo en
la sierra de marquetería; iniciarse en el coleccionismo de
sellos, monedas, postales, plantas secas, lo que al abuelo y a ti
os guste. Os sorprenderá las veces que cito a los abuelos,
pero creo firmemente que los extremos de la edad, niños y
abuelos, se necesitan. No olvidéis decirles que les queréis
mucho y darles tantos besos como años tienen.
Para ir cerrando estas pequeñas propuestas, aunque no me
corresponde aconsejar sino ayudar a hacer pensar a los padres y
madres, pero si es posible, evita algunas cosas: comprar juguetes
para que se entretengan
, alquilar vídeos para entretenerlos
una tarde
, gastar dinero (en la medida de lo posible) para
no se sabe bien qué
Por último, pero no por ello menos importante, algunas recomendaciones:
ponles la tele, pero luego no te quejes de que no saben
hacer otra cosa. Déjales jugar a la "play" sin
ningún control de nada, pero luego no te lamentes de algunas
cosa que piensan, sienten, dicen y hacen. Instala un ordenador en
su cuarto y no controles nada de lo que allí pasa, es posible
que no pasen ni de curso. Cómprales el móvil más
caro, págales sus facturas, no controles nada de nada y luego
quéjate de que no hablan contigo.
Pasa este texto a tus hijos, a tus familiares próximos o
a las personas que comparten estas preocupaciones. Vuestra salud
y la de vuestros hijos e hijas bien merece unos minutos de lectura,
reflexión, puesta en común en casa y muchas pequeñas
complicidades y prácticas, algunas serias y otras, la mar
de divertidas.
Porque como decía el poeta G. Celaya:"Educar
es lo mismo que poner un motor a una barca... hay que medir, pesar,
equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso, uno tiene que
llevar en el alma un poco de marino... un poco de pirata... un poco
de poeta... y un kilo y medio de paciencia concentrada".
Salud para todos. Felices y aprovechadas vacaciones.
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