Consecuencias para la salud del uso del Aire Acondicionado
Fernando Escolar Castellón
Jefe del Servicio de Medicina Interna.
Hospital Reina Sofía de Tudela
El cuerpo humano es capaz de cierta adaptación a
la temperatura ambiente cuando los cambios son progresivos, recordemos
como una misma temperatura, por ejemplo 20ºC, pueden ser percibidos
como "temperatura caliente" en invierno o como "temperatura
fría" en verano. Sin embargo cada vez está más
extendido el uso de climatizadores y aire acondicionado, tanto en
domicilios particulares como en locales públicos, centros
de trabajo y en los automóviles. Estos dispositivos están
concebidos para mejorar el confort, pero no siempre es así,
ya que algunas veces su uso puede entrañar molestias e incluso
problemas de salud.
Los factores que pueden contribuir a estos problemas de salud pueden
ser intrínsecos a las propias instalaciones y dispositivos.
Fundamentalmente son la sequedad de ambiente que provocan,
una temperatura excesivamente fría, ruidos y un mantenimiento
deficiente de las instalaciones. La diferente susceptibilidad
de las personas también será un factor determinante.
Comenzando por el primero de ellos, la sequedad del ambiente creada
por el aire acondicionado suele ser un factor irritante importante,
al que se le atribuye ser la causa de molestias rino-faríngeas,
sequedad de ojos y a veces irritaciones dérmicas. En personas
susceptibles pueden ser algo más que molestias causando faringitis.
En los usuarios de lentillas la sequedad puede ser tan irritante
que les impida el uso de las mismas si permanecen mucho tiempo en
dependencias con aire acondicionado.
Diferencia de temperatura
Cuando la diferencia de temperatura es excesiva
entre las dependencias con aire acondicionado y las que no lo tienen
o bien con el exterior, al pasar una persona de un lugar con aire
acondicionado y por lo tanto frío, a otro que no lo tiene
y por lo tanto caliente, o bien al contrario, pasar de un lugar
sin aire acondicionado a otro con aire acondicionado, se producirá
un cambio brusco en su temperatura ambiente dando lugar a reacciones
vagales con sudoración y a veces sensación de mareo,
en casos extremos la sudoración puede ser muy intensa, e
incluso producirse un auténtico síncope vasovagal.
La inhalación directa de aire frío y la sequedad
del aire, bien juntos o individualmente, disminuyen las
barreras defensivas del epitelio bronquial haciéndole más
vulnerable a las infecciones, tanto bacterianas como virales. También
la inhalación directa de aire frío en personas susceptibles
puede desencadenar rinorrea intensa y una crisis de broncoespasmo
en personas asmáticas. No son infrecuentes las cefaleas,
pudiéndose desencadenar migrañas o jaquecas
Otro factor nada despreciable es el ruido provocado por
los aparatos, tanto por la propia maquinaria como por el
paso del aire por las conducciones. Este ruido puede pasar inicialmente
desapercibido, pero cuando abandonamos el lugar o se apaga la instalación
se pone de manifiesto el "ruido que había" y a
veces se pueden padecer acúfenos con sensación de
pérdida auditiva temporal después de permanecer mucho
tiempo en una instalación de aire acondicionado.
Grandes instalaciones
Las "torres de refrigeración"
de las grandes instalaciones o los compresores de los aparatos domésticos
son lugares donde se genera calor y además se condensa la
humedad del aire que se enfría. Estos dos factores favorecen
el crecimiento de microorganismos, siendo característico
el crecimiento de gérmenes especialmente ubicuos como la
bacteria Legionella pneumophila y los hongos Aspergillus.
La Legionella suele anidar en los sistemas de
humidificación y en las torres de vaporización , lo
que hace que la infección pueda transmitirse por las conducciones
de aire acondicionado, pero también al exterior. Como además
el aire acondicionado se usa lógicamente en verano, la
temperatura elevada contribuye a la supervivencia de la bacteria
en el vapor expulsado, habiendo sido éste el mecanismo
de los últimos brotes habidos en nuestro país. Las
manifestaciones de la infección producida por la Legionella
puede variar desde un simple síndrome catarral, que pasa
desapercibido, hasta una neumonía que ponga en peligro la
vida de la persona, en especial si padece otra enfermedad que debilite
su sistema inmunitario.
Los Aspergillus son hongos especialmente ubicuos
que pueden encontrarse en la tierra, polvo, hojas de plantas secas
y muchos otros lugares. También pueden crecer dentro
de instalaciones de aire acondicionado con una limpieza deficiente.
La inhalación de esporas de Aspergillus es muy común
pero la enfermedad es rara, produciéndose prácticamente
sólo en personas con inmunidad deficiente, sobre todo por
padecer otra enfermedad debilitante. La llamada aspergilosis broncopulmonar
alérgica se produce en personas asmáticas.
Esta exposición puede dar la idea de que el uso del aire
acondicionado sólo produce molestias y riesgos de contraer
enfermedades, sin embargo la frecuencia de estos problemas es pequeña
comparándola con el gran número de personas que lo
utilizan.
Además podemos paliarlas en parte tomando algunas medidas
elementales como:
- No poner una temperatura excesivamente fría
que incluso nos obligue a utilizar cierta ropa de abrigo, como
jerseys o chaquetas. La temperatura debe oscilar entre 21ºC
y 25ºC, dependiendo de la actividad física a desarrollar,
pero en ningún caso debería ser inferior a 21ºC.
- El límite de temperatura que nos impide conciliar un
sueño reparador está alrededor de los 27ºC,
por lo que por la noche en los lugares donde se va a dormir no
es necesario hacer uso del aire acondicionado si no se llega a
esas temperaturas y en todo caso no ponerlo más
bajo de 25ºC.
- Hay que prestar cuidado a respirar correctamente por
la nariz cuando se está con aire acondicionado,
ya que la nariz calentará y humidificará el aire
que inhalamos. Recordemos que el frío y la sequedad son
dos factores que hacen vulnerable al epitelio bronquial, lo que
es especialmente importante en personas con enfermedades respiratorias
crónicas como la EPOC.
Existen normativas para el mantenimiento de las grandes
instalaciones de aire acondicionado que hay que observar escrupulosamente.
Pero también debemos cuidar del mantenimiento de las instalaciones
domésticas. Aunque sean mucho más sencillas, habrá
que limpiar los filtros y conducciones periódicamente y vaciar
todos los días los recipientes de condensación de
agua si no existe un sistema que lo haga solo.
La regulación de temperaturas y horas de uso al día
tiene especial importancia en los centros sanitarios, ya que por
su propia naturaleza existe una concentración de personas
con problemas de salud que las hace más susceptibles.
Un uso racional del aire acondicionado es seguro y produce más
confort que riesgos para la salud. Su uso descontrolado representará
un riesgo mayor para la salud a medio y largo plazo por los problemas
ocasionados al medio ambiente, debido al excesivo consumo de energía
actualmente contaminante, que lo que pueda suponer a nivel individual
hoy día.
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