Hábitos cambiantes y obesidad
María Sanabdón Dietista-nutricionista.
Sanae Silvia Serrano Psicóloga y terapeuta familiar. Sanae
Los datos estadísticos más recientes acerca
de la prevalencia de enfermedades crónicas relacionadas con
el estilo de vida y la alimentación son alarmantes. Las autoridades
de Salud Pública advierten que el impacto de los cambios
de estilo de vida afectan a la salud incluso a edades tempranas,
resultando en un aumento de la obesidad, hasta el punto que su presencia
entre los más pequeños se incrementa entorno al 1%
anualmente.
La causa de esta situación no es única: la ajetreada
vida de los padres actualmente no nos permite el control ni la dedicación
que la educación nutricional de un hijo requiere, el abandono
de la cocina tradicional por un consumo frecuente de comida preparada,
hábitos de sueño insuficiente, el aumento del ocio
sedentario en la infancia unido cada vez más al consumo de
alimentos, las feroces herramientas de marketing de empresas de
comida basura
Éstos y otros factores parecen ayudarnos a alcanzar esas
sensaciones agradables e inmediatas que la cultura hedonista imperante
en nuestro entorno nos impone. Eso sí, nos deja como postre
niños gorditos, jóvenes infelices y problemas de salud
a nivel físico y psicológico, siendo el caldo de cultivo
ideal para la aparición de trastornos de alimentación
como una solución para adecuarse a los cánones de
belleza dominantes en la sociedad actual.
Enseñar a nuestros niños a ser críticos con
dichas presiones sociales, junto con la presencia y control familiar
en las comidas, hábitos de sueño y ocio parece ser
una herramienta preventiva más eficaz, en cualquier caso,
que una mera campaña informativa acerca de hábitos
saludables y alimentos aconsejados.
Desde Sanae hemos incorporado estos principios
como pieza angular de nuestros programas de tratamiento del sobrepeso
y la obesidad tanto en la infancia como en la edad adulta. En concreto,
ayudamos a los más pequeños poniendo en marcha el
programa "niños en movimiento",
abordando su problema desde todos aquellos frentes que están
influyendo en su desarrollo. Según los expertos a nivel internacional
el éxito en el tratamiento de la obesidad solo puede venir
de la mano del abordaje multidisciplinar de la obesidad a través
de expertos en dietética y nutrición así como
en el campo de la psicología.
Incorporando a nuestro hijo al programa conseguiremos que pierda
peso despacio sin sentirse "a dieta", que se mantenga
en un peso adecuado, que mejore su condición física
y su desarrollo psicosocial sea más relajado, que se sienta
comprendido y apoyado tanto por los terapeutas como por su familia
y, en definitiva, que aprenda a cuidar de sí mismo para sentirse
mejor y a ser un futuro adulto con salud y calidad de vida.
Además, el padre que incorpora a su hijo a este tratamiento
se beneficia de una labor preventiva ante posibles trastornos de
la conducta alimentaria, pues enseña al niño de manera
práctica a expresar sentimientos negativos hacia su propio
cuerpo, a mejorar su auto-imagen corporal, a rechazar posibles conductas
que podrían desembocar en anorexia o bulimia, a crear sentido
crítico ante falsos mitos entorno a la comida y las dietas
"milagrosas", así como a aprender nociones básicas
de nutrición equilibrada que le acompañarán
hasta la edad adulta.
"Niños en movimiento" es un tratamiento
avalado por la Sociedad Española de Endocrinología
Pediátrica que pone tanta atención en los niños
que están sufriendo este problema como en sus familias, pilares
importantes en la educación y en el aprendizaje de hábitos.
Proporciona herramientas que les permitan hacer frente a las situaciones
problemáticas que se pueden presentar, tanto en el ámbito
nutricional como a nivel de la motivación que presentan padres
e hijos, sentimientos y emociones que pueden influir en una inadecuada
alimentación, modificación de estilos de pensamiento
y conductas entorno a la comida, reparación y reforzamiento
de la autoestima del niño y de sus habilidades sociales.
Todo ello siguiendo técnicas importadas de otros países
como es la aplicación en grupo, lo que permite aumentar su
eficacia. Durante 11 sesiones tanto niños como padres acuden
por separado a los grupos y en sesión semanal de hora y media
aprenden herramientas y técnicas que les van a ayudar a alcanzar
el objetivo deseado. Junto con este tratamiento grupal existe la
posibilidad de poder reforzar el tratamiento a través de
sesiones con la familia y el niño conjuntamente si así
se estimase necesario.
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