La vuelta al cole
Elvira Orduna.
Orientadora escolar
Se acaban las vacaciones y se impone la vuelta al cole
para iniciar o retomar un nuevo curso de esa larga vida escolar.
Para nuestros hijos e hijas el periodo vacacional supone tener más
de dos meses disfrutando de la ausencia de responsabilidades escolares,
disponibilidad de tiempo para realizar actividades de ocio y sobre
todo falta de horarios rígidos, pero
es necesario empezar
de nuevo.
¿Les cuesta esa vuelta al cole?
Desde mi experiencia en el mundo educativo puedo decir que, en
general, no se percibe que los niños y niñas de Infantil
y Primaria o los adolescentes de Secundaria la vivan de forma negativa.
Salvando las diferencias de una etapa a otra, ese primer día
suele estar lleno de ruido, risas y voces en alto.
El reencuentro con compañeros, profesores y personal no
docente provoca nerviosismo, descargas emotivas, la sensación
de volver a empezar y sentimientos contradictorios ante la incertidumbre
sobre el profesorado que les va a dar clase, el grupo de compañeros,
las nuevas actividades que podrán elegir como extraescolares,
la rutina de las horas de estudio.
Todo es vivido con gran emoción pero no necesariamente de
forma negativa.
¿Qué podemoshacer los padres?
La forma de afrontar las situaciones nuevas de la vida no es algo
innato sino que se aprende del modelo de referencia de los progenitores
y de las propias experiencias vividas.
La actitud de los padres ante el comienzo del curso escolar deberá
proyectar los aspectos más positivos. La familia debe evitar
transmitir la incomodidad de volver a horarios regulares, la pereza
de madrugar, el gran coste económico del material escolar,
dudas sobre el profesorado o el centro, la idea de que la familia
descansa por el tiempo que pasan en el centro escolar y donde van
a tener que asumir una disciplina y normas sociales de forma más
estricta que en la propia familia. Si todo ello es lo que se transmite
difícilmente nuestros hijos e hijas van a vivir la vuelta
al colegio con ilusión.
Para que los alumnos y alumnas perciban ese regreso de forma positiva
necesitan que se les ilusione con el reencuentro de compañeros
y compañeras que no han visto en el verano, con la posibilidad
de hacer nuevos amigos y amigas, con la disponibilidad de nuevos
materiales para adquirir mayores conocimientos y la posibilidad
de realizar actividades que responden a intereses personales: actividades
deportivas, artísticas, musicales, etc.
Sólo potenciando los aspectos positivos del cambio de vida
lograremos que afronten esta situación con mejor actitud.
No obstante, nos podemos encontrar con determinados alumnos
y alumnas que sí les puede costar adaptarse y presentar conductas
de rechazo a esa vuelta al cole.
Lo pueden pasar peor los que son nuevos (por empezar su etapa educativa,
por cambio de centro o incluso de país), los que tuvieron
alguna experiencia negativa el curso pasado o los que por cambios
en su vida personal pueden tener repercusiones en la escolar. Estos
son los que real-mente necesitarán que tanto la familia como
el personal del centro educativo estén coordinados y establezcan
un plan conjunto para mejorar su adaptación. Los demás
sobrevivirán a estos primeros días de estrés
sin mayores problemas, lo mismo que hacemos los adultos cuando volvemos
al trabajo después de los días de vacaciones.
Como padres podemos contribuir a que todo discurra de una manera
más ajustada. Conviene restablecer los horarios de comidas,
ocio y sueño, por lo menos una semana antes de empezar el
colegio.
El hacerles partícipes de la compra de nuevos materiales
escolares, hablar con ellos sobre lo que les preocupa del curso
próximo, poder quedar días antes con algunos de los
compañeros para retomar relaciones, todo ello puede ayudar.
Una vez iniciado el curso es necesario estar atentos
sobre su actitud, cambiar impresiones sobre lo que van percibiendo,
ayudarles a organizar el horario de estudio y ocio y establecer
actividades extraescolares que permitan sobre todo su socialización
y formación integral y, sólo si es necesario, de materias
puramente académicas. Siempre teniendo en cuenta las aptitudes,
la exigencia del curso o los intereses de los propios hijos e hijas
a la hora de elegir actividades tanto en cuanto a la calidad como
a su cantidad.
Nuestros hijos deben tener tiempo para todo y fundamentalmente
todos debemos tener tiempo para estar en familia encarando el día
a día.
Recomendaciones según las etapas educativas:
- Etapa Infantil: en la mayoría de centros
escolares se organiza un proceso de adaptación al inicio
de curso, en el que a cada niño o niña se le asigna
un horario de incremento gradual de permanencia en el centro.
Se propicia un espacio de intercambio de información entre
educador, educadora y familia al principio y final de jornada
para comentar las incidencias y proponer los ajustes necesarios.
Es importante transmitir al niño o niña en el
momento de la separación que se tiene confianza en el
personal que lo recibe y asegurarle que pasado un rato se volverá
a recogerlo. Se debe evitar vivir la separación como
algo duro, que sea larga y emitir conductas ansiosas.
- Etapa Primaria: es habitual que ya hayan estado
escolarizados antes de esta etapa por lo que su actitud ante el
inicio de curso es diferente. Supone la vuelta a encontrarse con
compañeros, iniciar o afianzar la lecto-escritura que les
servirá para adquirir el resto de aprendizajes y en esta
etapa se forja el desarrollo de las relaciones de sociabilidad
que irán formando su personalidad.
Es el momento de transmitir la importancia de la vida escolar
para crecimiento intelectual y personal, el interés por
la cultura y especialmente dar una imagen positiva del trabajo
del profesorado y del centro en general.
- Etapa Secundaria: en el inicio de esta etapa
se produce generalmente el cambio de centro escolar. Es preciso
contar con su opinión para elegir el nuevo centro. Si en
este cambio nuestros hijos tienen compañeros de la etapa
anterior la integración será más fácil.
Si no es así sería conveniente el contar con la
ayuda del profesorado del nuevo centro, tal como se ha comentado
anteriormente.
El inicio de curso a lo largo de esta etapa incide más
en todos aquellos aspectos relacionados con los hábitos
y técnicas de estudio. Los padres debemos proporcionarles
un lugar adecuado para ello, ayudarles en el la organización
del horario y comprobar que saben utilizar adecuadamente las
técnicas de estudio.
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