El Hospital de Navarra ha inaugurado un centro de radioterapia equipado con tecnología de última generación, diseñado para atender a todos los pacientes de la Comunidad Foral que padezcan patologías tumorales susceptibles de ser tratadas con técnicas de radioterapia.
El Presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, y la consejera de Salud, María Kutz, visitaron el pasado 23 de octubre el nuevo Centro de Radioterapia, ubicado en el perímetro del Hospital de Navarra. El edificio ocupa una superficie de 4.100 metros cuadrados (diez veces más que el espacio dedicado a estos fines hasta ahora) y atenderá a 130 pacientes diarios (en la actualidad son 90, lo que significa que el centro multiplicará por 1,5 la capacidad actual de tratamiento).
El 60% de los pacientes de cáncer necesita recibir radioterapia en algún momento del proceso de su enfermedad y este nuevo centro dará tratamiento a unos 1.500 pacientes al año, de los que 1.200 reciben radiación externa, la más habitual, y otros 300 podrán recibir tratamiento de braquiterapia y otras técnicas como:
Para ejecutar estos tratamientos, el nuevo Centro de Radioterapia cuenta con los siguientes equipos:
El personal médico y sanitario cuenta con tres consultas médicas (el Servicio está constituido por siete médicos titulares y tres residentes) y dos consultas de enfermería. Los radiofísicos, a su vez, disponen de una sala de planificación para 14 puestos de trabajo informatizados y otra sala de reuniones, una sala de dosimetría para fijar la adecuación de las dosis previstas a las prestaciones de los aceleradores y un taller de moldes para preparar protecciones de aleación de plomo, necesarias en algunas radiaciones. Además, hay una sala de planificación para oncólogos radioterápicos, de los que trabajan cuatro en el Centro.
El edificio está diseñado para que el paciente se encuentre en un entorno cálido, diáfano y amable, a la vez que discreto y seguro. La planta baja, donde se instalan los servicios, tiene una distribución organizada en dos grandes espacios, a derecha e izquierda respectivamente del vestíbulo de entrada. El de la derecha es de uso de los profesionales. En esta parte del edificio se sitúan los despachos para las consultas médicas y las salas de reuniones, así como salas de trabajo para los radiofísicos.
En el ala del edificio a la izquierda de la entrada principal, se extiende el espacio dedicado a los tratamientos. Esta zona está recorrida longitudinalmente por un amplio pasillo central, a la izquierda del cual se ubican las salas de espera de los pacientes, individualizadas para cada acelerador y para cada tratamiento. Al otro lado del pasillo se ubican, por este orden desde la entrada: la sala que alberga el TAC y el simulador; la sala de braquiterapia; el quirófano, y los cuatro búnkeres con los aceleradores, y sus correspondientes espacios auxiliares para el control computerizado y los vestuarios de los pacientes. Esta parte del edificio es inaccesible para el público y los pacientes entran acompañados de personal sanitario.
Dos galerías diáfanas que dan a la calle flanquean el edificio. La correspondiente a la zona de tratamiento es para uso de los pacientes y personal médico y discurre por la trasera de las salas de tratamiento. Estas galerías y el retranqueado de los módulos del edificio, entre los que se ubican pequeños patios, otorgan al conjunto de corredores y estancias una gran luminosidad, lejos de la atmósfera generalmente hermética que tenían estos lugares en el pasado. En la distribución de los espacios se ha tenido en cuenta, además de la seguridad, la discreción y la creación de un clima sosegado y acogedor. Esto es especialmente perceptible en el revestimiento interior de las salas de tratamiento cuyas paredes son de una madera de color claro y cálido.
El edificio ha sido proyectado por los arquitectos Luis Fernández Inglada y Juan José Arévalo, y construido por la empresa constructora OHL.