En el último siglo en nuestra sociedad se han producido importantes cambios continuos: cambian las tendencias, los hábitos, las modas, los objetivos, las conductas y hasta la salud de las personas. Todo esto nos ha llevado a duplicar la esperanza de vida. Así que, para mantener los dientes durante toda la vida en pos de una mejor salud general y calidad de vida, la boca necesita una atención y cuidados especiales para su conservación.
La salud de la boca es importante para una buena salud general, nadie puede considerarse sano sin una buena salud oral y esto significa tener unos dientes sanos.
La boca es la puerta de entrada de nuestro organismo a virus, bacterias, microorganismos que a través del sistema circulatorio acceden a cualquier área del organismo. Procesos bucales aumentan el riesgo de problemas digestivos, cardiovasculares, musculares, partos prematuros, diabetes, colesterol, lesiones deportivas... mientras que problemas de salud general como diabetes, enfermedades infecciosas, problemas digestivos, respiratorios, desordenes emocionales, así como el uso de muchos medicamentos aumentan el riesgo de problemas bucales. La boca es el reflejo de la salud general y del bienestar.
A lo largo de la vida pueden aparecer defectos genéticos, trastornos metabólicos, agentes infecciosos, químicos, físicos, episodios traumáticos, hábitos... que nos desencadenan problemas de la boca. En ella las bacterias encuentran las condiciones de temperatura, humedad y nutrientes ideales para su desarrollo y la consecuente aparición de patologías.
Un aspecto nuevo del concepto de salud es que se puede y se debe hacer algo para evitar la enfermedad antes de que aparezca y no hay que esperar para corregirla. En la medicina actual se impulsa este carácter anticipatorio y se procura incrementarlo a través del estudio individualizado de los factores de riesgo de la persona, que permiten conocer que tipo de problemas es más probable que desarrolle a lo largo de su vida y se pongan las medidas de protección necesarias.
Como enfermedades de alta prevalencia-incidencia (cabe señalar que el 99% de los españoles ha padecido caries al llegar a los 45 años y el 93,5% de la población adulta española muestra signos de enfermedad periodontal) presentan unos rasgos generales que requieren de un enfoque preventivo. Ya lo dice el refrán: “Más vale prevenir que curar “.
Las enfermedades orales son de carácter progresivo y acumulativo, siendo más difíciles de controlar a medida que pasa el tiempo y avanza su historia natural. Así que cada vez hay que empezar su cuidado incluso antes de que los dientes hagan su aparición en la boca (bebé) y continuarlo a través de las diferentes edades del individuo, el objetivo es prolongar el periodo de vida sana de la boca para envejecer con el mayor número de dientes posibles, siempre teniendo en cuenta que la prevención empieza en casa.
Cada grupo de edad tiene unas necesidades de cuidado diferentes, no es lo mismo una persona en su niñez, en su adolescencia, en la edad adulta o de mayor.
Los problemas más frecuentes de la boca son: la caries, enfermedad periodontal (de las encías) y el bruxismo.