100 años de Alzheimer

Dr. José Joaquín Roldán


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Se cumplen este año 100 años desde que el Dr. Alois Alzheimer describiera el caso de una paciente de 51 años de edad llamada Augusta D. en el hospital de Frankfurt con un cuadro clínico de 5 años de evolución que había sufrido una rápida y progresiva pérdida de memoria, alucinaciones, ideas delirantes, trastornos de la conducta y un grave trastorno del lenguaje. La enferma falleció el 8 de abril de 1906.

Ese mismo año, tras el examen postmortem del cerebro, describió una enfermedad caracterizada por la presencia de placas seniles, ovillos neurofibrilares y cambio arterioescleróticos cerebrales. Probablemente, Alzheimer no pretendiese describir una nueva enfermedad, sino sólo un caso atípico de demencia senil de inicio temprano. La denominación del cuadro clínico como enfermedad de Alzheimer fue introducida por Kraepelin en la octava edición de su Manual de psiquiatría, en 1910.

Con el progresivo envejecimiento de la población, desde los 35-40 años de esperanza de vida a principio de siglo XX hasta los 80 años en la actualidad en los países industrializados, han aumentado las enfermedades que provocan mayor invalidez y dependencia y entre ellas encontramos la enfermedad de Alzheimer.

“Un aspecto muy importante de esta enfermedad es el cuidador, que en un 70% de los casos son mujeres”.

La prevalencia de la enfermedad de Alzheimer se duplica cada cinco años a partir de los 65 años hasta los 85. Esta prevalencia es variable, desde el 1-2% a los 65 años hasta el 30% a los 85 años de edad. España contaba con unos 850.000 casos de demencia a finales de 2004, de los cuales alrededor de 400.000 serían casos de enfermedad de Alzheimer. Estas cifras van avanzando y se prevé que España contará en el año 2030 con una población de 12 millones de personas mayores de 65 años, de los que un millón y medio presentará alguna forma de demencia. De ellos, 660.000 padecerán Alzheimer, lo que supone un incremento del 65% respecto a la cifra actual.

La evolución del cuadro va a ser variable. En unos casos se produce una evolución muy rápida de meses, mientras que en otros el deterioro de las funciones intelectuales va a durar más de 15 años. Los pacientes tienen un promedio de vida de alrededor de ocho años tras la realización del diagnóstico.

Un aspecto muy importante de esta enfermedad es el cuidador. Entre el 85% y 90% de las personas afectadas viven con sus familias y un 70% de estos cuidadores son mujeres. Esta enfermedad genera una importante carga física, mental y económica sobre todo a una persona, la encargada de ejercer de cuidador principal de un paciente que suele serlo normalmente durante unos ocho y diez años. En la mayoría de los casos el cuidador principal sufrirá problemas derivados de esta dura labor, como depresión, alteraciones de sueño, ansiedad, aislamiento social y sentimientos de culpa.

Los fármacos que se utilizan actualmente para tratar esta enfermedad no la curan, sóloactúan estabilizando o ralentizando tanto la sintomatología como secundariamente su capacidad para la realización de las actividades de la vida diaria. Se ha visto la importancia de mantener una alimentación correcta, ejercicio físico y mental y control de factores de riesgo cardiovascular como tensión arterial y colesterol

Existen hoy en día varias líneas de estudio tanto enfocadas a la detección precoz de la enfermedad, como las técnicas de neuroimagen que intentan detectar la acumulación de proteina amiloide a nivel cerebral, así como intentar encontrar los genes vinculados al desarrollo de la enfermedad con la aplicación subsiguiente de las terapias génicas dirigidas a evitar o retrasar la expresión de dichos genes.

También existen ensayos con fármacos antiamiloideos aunque no se sabe con total seguridad que el amiloide sea el único responsable de la enfermedad.

Por todo ello se requiere hoy en día que el enfoque del tratamiento de esta enfermedad sea multidisciplinar, desde el punto de vista médico, psicológico, funcional y social.

 

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