Cambios cutáneos fisiológicos en el embarazo

Désirée Díaz-Jiménez. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Unidad de Urgencias Ginecológicas-Obstétricas. Área de partos. Hospital Público de Montilla. Córdoba. Mónica Machicado Sotoca. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Centro de Salud Miguel de Cervantes. Madrid. Ana María Gómez Abero. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Área de Paritorio. Complejo Hospitalario de Navarra

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Consideramos cambios fisiológicos del embarazo aquellos que aparecen como consecuencia de la gestación y sin repercusión en la salud de la gestante. Es importante saber identificarlos y diferenciarlos de algunas dermatosis del embarazo que sí pueden poner en peligro el bienestar materno y fetal.

Los cambios fisiológicos en la piel y anejos de la mujer embarazada son atribuidos a los cambios hormonales, vasculares, metabólicos e inmunológicos que aparecen durante la gestación.

Cambios en la pigmentación

La hiperpigmentación es uno de los signos más tempranos del embarazo. Se produce desde el comienzo del embarazo aunque los niveles de la hormona principal que provoca los signos se elevan más tarde.
Por lo general, aparece una pigmentación leve generalizada, más marcada en los pezones, la aréola, la piel periumbilical, cuello, zona superior de la espalada y la línea media del abdomen. Los nevos y cicatrices recientes pueden oscurecerse e incluso volverse más grande durante el embarazo.
Clínicamente las mujeres van a presentar las siguientes manifestaciones:
Aréola secundaria: oscurecimiento de la piel adyacente a la aréola que produce una aréola secundaria.
Linean nigra: La línea alba se oscurece para convertirse en línea nigra, especialmente en personas de tez oscura. Este es el cambio de pigmentación más frecuente que se observa en mujeres gestantes.
• Otras áreas que pueden volverse más oscuras son las zonas de roce, como la superficie interna de los muslos, el perineo, ano y axilas.
Melasma o cloasma: Es una hiperpigmentación que se manifiesta en la frente, mejillas, labio superior, mentón, mejillas y nariz. La intensidad no necesariamente es proporcional a la intensidad de la pigmentación de la piel.
El manejo de los trastornos pigmentarios durante el embarazo consiste en tranquilar a la paciente y aconsejarle evitar la exposición al sol durante todo el embarazo.

Cambios en el pelo

El cabello se vuelve más denso durante el embarazo. Este aumento se intensifica en el segundo trimestre. Tras el parto, hay una conversión acelerada del pelo, lo que puede llegar a producir una gran caída del mismo que se recupera espontáneamente entre los tres y doce meses del alumbramiento.
El hirsutismo y acné acompañante se pueden encontrar en muchas mujeres embarazadas hacia la semana 20 de embarazo.
Lo normal es que desaparezcan espontáneamente durante los primeros 6 meses tras el parto.

Cambios en las uñas

Las uñas crecen a un ritmo acelerado durante el embarazo. Sin embargo estas uñas pueden llegar a ser blandas, frágiles y con hendiduras transversales. En el caso de fragilidad ungüeal se debe descartar anemia ferropénica, tan común en la gestación. Todas estas alteraciones suelen desaparecer espontáneamente y no precisan tratamiento.

Cambios vasculares y hematológicos

Durante la gestación aparece una hemodilución fisiológica (sangre más líquida), siendo este cambio común y natural. Debido a ello las embarazadas son más tendentes a padecer:
Edema: Hallazgo muy común en la cara, manos y en la parte distal de las extremidades. Es importante diferenciar estos edemas de otros edemas de causa renal, cardiacos y de la preeclampsia. En el caso de los edemas en cara y manos suelen ser más pronunciados por las mañanas y tienden a desaparecer por la noche. Para el edema de las piernas, se aconseja elevación de las mismas, ejercicio, dormir en decúbito lateral izquierdo, evitar periodos largos estando de pie o sentadas y medias de compresión.
Varices: Aparecen por la compresión venosa ejercida por el útero en crecimiento y por los factores hormonales. Estas varices pueden causar dolor punzante, sensación de pesadez. Las medidas terapéuticas más eficaces son las posturales y las medias de compresión.
Hemorroides: se deben al aumento de presión en la región anal. La dieta rica en fibra y el ejercicio físico moderado ayudan a prevenirlas.

Durante todo el embarazo, hay un incremento de los vasos sanguíneos que son responsables de una serie de manifestaciones clínicas, la mayoría de los cuales desaparecen espontáneamente después del parto. Dichas manifestaciones son:
En mucosas: Hiperemia gingival. Se trata de un aumento de circulación sanguínea en una zona localizada, en este caso en la zona gingival. El 80% de mujeres embarazadas lo padecen. Aumenta la incidencia de gingivitis relacionada con factores irritantes locales y a la preexistencia de enfermedad periodontal previo al embarazo. En algunas ocasiones aparece gingivitis hipertrófica, que es la aparición de una masa llamada “épulis del embarazo” que se localiza en las encías y que puede sangrar abundantemente con el cepillado dental. Suele aparecer en el segundo trimestre y desaparecer después del parto. Por otra parte, los dientes conservan su estructura sólida, pero los cambios en la composición y el PH de la saliva al final del embarazo y durante la lactancia favorecen el sobrecrecimento bacteriano y pueden predisponer temporalmente a caries dentales.
Arañas vasculares. Se presentan entre el segundo y quinto mes de embarazo en la cara, parte superior del tronco, manos y brazos. La mayoría desaparecen espontáneamente en los tres meses siguientes al parto.
Eritema palmar. Afecta casi a 2/3 de las mujeres blancas y a 1/3 de las mujeres de color. Suele desaparecer tras el parto.
Puntos rubí. Se presenta a partir del tercer trimestre. Son elevaciones puntiformes de color rojo vivo localizadas normalmente en cara y cuello. Comúnmente conocidos como “lunares rojos”. Suelen involucionar tras el parto.

La inestabilidad vasomotora presente durante el embarazo lleva a enrojecimiento episódico, palidez, cambios de temperaturas, urticaria y aparición de manchas, manifestaciones que son molestas para las pacientes.

Prurito

El prurito es un síntoma frecuente durante el embarazo. Puede ser propio del embarazo o de la existencia de patología renal, hepática o tiroidea. El prurito fisiológico se localiza en con frecuencia en el abdomen, especialmente en el tercer trimestre cuando la piel esta estirada al máximo, en la cabeza, ano o vulva. Los síntomas pueden internar calmarse con emolientes, corticoides tópicos o sistémicos, antihistamínicos, lociones y baños de avena.

Cambios en el tejido conectivo

Se considera que existen cambios de tejido cuando se altera la elasticidad de las fibras dérmicas y aparecen estrías de distensión (estrías del embarazo). Aparecen, junto con los cambios en la pigmentación, en la mayoría de las mujeres embarazadas, por lo general al final del segundo trimestre.

Hay varios factores que afectan al desarrollo de estrías: el grado de distensión abdominal y aumento de peso materno, la predisposición genética y los cambios hormonales que influyen en la formación del tejido conectivo.
Por lo general, persisten después del parto, pero puede volverse menos evidente.

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