Depresión postparto, la depresión sonriente

Mª Estela Viñuales Luis. Médico psiquiatra CRP Santo Cristo de los Milagros (Huesca). Catalina Bestué Felipe. Médico psiquiatra Hospital de Día de Psiquiatría. Tudela. María Ángeles Checa Díez. Matrona CS Arrabal (Zaragoza)

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La depresión postparto es un trastorno del estado del ánimo en el que predomina la tristeza y que afecta a un 15% de las mujeres que acaban de ser madres. Puede tener importantes consecuencias tanto en las pacientes como en los bebés, pudiendo llegar a alterar el desarrollo emocional de los pequeños y el vínculo entre ambos, ya que las mamás tienden a interaccionar menos con ellos. No obstante existen tratamientos muy eficaces que alivian y resuelven el malestar emocional de estas madres, por lo que es importante pedir ayuda médica en cuanto se percibe necesidad para ello.

¿Por qué se le llama “depresión sonriente”?

La expectativa generada socialmente de felicidad ante la maternidad, dificulta la expresión de los sentimientos de tristeza y abatimiento en las pacientes deprimidas. Se tiende a mostrar de cara a la galería, un falso sentimiento de alegría. Estas mujeres pueden sentirse culpables por cómo viven estos momentos, incluso llegar a pensar que son “malas madres”. En muchas ocasiones, no entienden lo que les ocurre y se retrasa la búsqueda de ayuda médica.

¿Cómo identificar una posible depresión postparto?

Es un trastorno del humor que generalmente comienza dentro de las cuatro semanas que siguen al parto o incluso antes, durante el embarazo. En ocasiones la aparición es más tardía, demorándose varios meses. Pueden experimentarse sentimientos de tristeza, ansiedad, irritabilidad, disminución de la capacidad de disfrutar, cansancio, dificultades para conciliar el sueño, cambios en los hábitos alimentarios como falta de apetito o descontrol en la ingesta, sentimientos de baja autoestima, de culpa y de incapacidad para la crianza, pensamientos negativos a veces muy intensos, llegando a producir ideas de suicidio. Otras veces miedo intenso a que le ocurra algo malo al bebé, con recurrentes visitas al pediatra, o incluso miedo obsesivo de perder el control y dañar ellas mismas a su hijo. El aislamiento social, otro síntoma de la depresión, contribuye a empeorarla aún más.
Se diferencia del “baby blues”, un episodio transitorio de tristeza que aparece en el 30-75% de las mujeres en las dos primeras semanas del puerperio, en su mayor intensidad y duración.
Sin tratamiento, la depresión es un trastorno que puede cronificarse o complicarse.

¿Por qué se produce la depresión postparto?

Son múltiples elementos los que pueden favorecer la depresión, desde biológicos, como la predisposición genética o cambios hormonales propios del postparto, psicológicos como el perfeccionismo o determinadas expectativas sobre cómo se recuperará nuestro cuerpo o cómo será vivir la maternidad, hasta sociales, como falta de apoyo y soledad.
El estrés materno producido por un parto traumático, prematuro, enfermedades y hospitalización del bebé, o tratarse de un embarazo no deseado, son circunstancias que también incrementan el riesgo para padecer depresión postparto.
Es interesante descartar problemas de tiroides o anemia que podrían dar una clínica parecida o agravar cuadros depresivos preexistentes.
La probabilidad de padecer una depresión postparto es mayor si existen antecedentes familiares o personales de depresión.

¿Puede prevenirse una depresión postparto?

Existen varios factores que favorecen un mejor estado de ánimo como son una alimentación adecuada, algo de ejercicio físico, intentar descansar lo máximo posible y contar con apoyo familiar, una buena red social y acudir a grupos con otras mamás (de crianza, lactancia o de otro tipo).
Un cambio en las expectativas desmitificando la maternidad, favorecería una mejor adaptación a esta nueva etapa de la vida. Por ejemplo, en la publicidad se suele mostrar una vivencia idílica, de cuerpos perfectos tras el parto y madres todoterreno que logran combinar vida personal con actividad laboral a los pocos meses de dar a luz, como si nada hubiera cambiado. Menores niveles de autoexigencia ayudarían a disminuir el estrés y el sufrimiento y a facilitar la adopción del nuevo rol como madre de forma más compasiva con una misma.

¿Cómo puede tratarse un episodio depresivo en el postparto?

Es importante en primer lugar, compartir y comentar lo que nos está ocurriendo con alguien de confianza (familiares, amigos…) y con algún profesional de la salud que nos resulte más cercano, como la matrona o el médico de familia, que puede ayudarnos con una orientación inicial. Si es necesario, se derivará a un profesional de la salud mental, habitualmente un psiquiatra, que realizará una evaluación y tras un correcto diagnóstico, iniciará la terapia más adecuada.
En cuadros muy iniciales, puede ser suficiente con mejorar el sueño para que el ánimo se normalice, y/o aumentar el apoyo a esa madre para la crianza por parte de los familiares o amigos más próximos. En la actualidad existen múltiples tratamientos farmacológicos eficaces y seguros, tanto para la madre como para el bebé lactante. Dependerá de la gravedad del cuadro depresivo la elección de uno u otro o la combinación de varios de ellos. Los fármacos más conocidos y utilizados son los antidepresivos, aunque también pueden prescribirse otros, como los ansiolíticos, los eutimizantes y los antipsicóticos. El tratamiento psicológico puede combinarse con el tratamiento médico y en los casos leves puede utilizarse como única opción. En los cuadros más graves puede ser necesario un ingreso hospitalario.
Suele resultar beneficioso tanto para la madre como para el bebé intentar mantener la lactancia materna si así lo desea la mamá. En los casos en los que la mamá desee continuar con la lactancia materna pero se sienta agobiada con la misma, o cuando tenga dudas sobre que hacer, la lactancia mixta puede ser una buena opción. Son múltiples los beneficios conocidos de la lactancia materna para ambos, y en este caso resulta también favorecedor. Se han relacionado los destetes precoces con mayor frecuencia de depresión posparto.

Recomendaciones al entorno social de una madre con una posible depresión postparto

Los familiares y amigos que conocen el sufrimiento de esa madre, intentan ayudarla como mejor saben. Es importante comprender que la tristeza no es algo que la paciente pueda controlar, por lo que consejos del tipo “tienes que poner de tu parte” frecuentemente aumentan el sentimiento de culpa de esas mujeres por no poder sentirse mejor. La escucha empática, intentando comprenderla sin juzgar suele ser de gran ayuda. Apoyarla para que su energía vital pueda dedicarla al bebé y a ella misma y sean otros los que se encarguen de las tareas domésticas, resulta muy favorable. Y sobretodo, ante una posible depresión sin diagnosticar, animarla a pedir ayuda médica.

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