Donación de componentes sanguíneos: Una opción presente con un gran futuro

Dr. José María Domingo. Director Técnico del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón Dr. José Antonio García Erce. Director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra

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La donación de sangre es uno de los pilares básicos de la Salud. Es fundamental para el aseguramiento de una Sanidad moderna y de calidad. Toda la asistencia quirúrgica, oncológica, de transplantes y de los servicios de Urgencias se sustenta, entre otros hechos, en la disponibilidad de componentes sanguíneos. El aseguramiento de este suministro de sangre, componentes sanguíneos y hemoderivados necesita, entre otras cuestiones, la solidaridad y generosidad del colectivo de donantes sanos, altruistas y voluntarios. Uno de los pilares del Plan Nacional de Hemoterapia, junto a la seguridad y el uso óptimo, es el autoabastecimiento de los mismos.

Estamos inmersos en un sistema que busca ofrecer el nivel más elevado de seguridad y calidad para los pacientes, a la vez que busca volver a humanizar nuestras relaciones. Para conseguirlo son diversas las partes del circuito transfusional en las que podemos y debemos actuar. Una de ellas es la donación de componentes sanguíneos mediante sistemas de aféresis. Se trata básicamente de efectuar la donación de aquellos componentes que son más adecuados atendiendo a las características del donante y a las necesidades de los pacientes y del Centro de Transfusión.
Para ello se deben seleccionar adecuadamente a los donantes candidatos, de modo que cumplan como mínimo, además de los requisitos generales para ser donante, los siguientes: Ser donantes asiduos y tener buen acceso venoso; es muy importante además un elevado nivel de compromiso con el proyecto, de cara a mantenerse sanos en la medida de sus posibilidades y a acudir a donar cuando se les cite para ello; lo deseable en este aspecto es que el donante abandone la sala de donación con la cita para el próximo proceso, siendo esa la mejor señal de que el donante está satisfecho con su donación.

Duración del proceso

Para este tipo de donación se emplean separadores celulares; los hay de diferentes marcas y modelos, pero todos ellos emplean sistemas cerrados en los que la sangre extraída al donante es centrifugada, los componentes son separados, y aquellos que deseamos obtener son transferidos a las correspondientes bolsas de recolección, mientras que los que no son necesarios se devuelven al donante.
La duración del proceso es variable en dependencia del componente obtenido, del flujo venoso y del recuento celular del donante, pero se suele situar aproximadamente en 40 minutos para la obtención de 600 cc de plasma, 45 minutos para obtener una doble eritrocitaféresis y entre 60 y 80 minutos para obtener dos unidades de plaquetas; en el caso de una donación multicomponente la duración suele estar entre 35 y 50 minutos.
Los productos obtenidos tienen las mismas indicaciones de utilización que los obtenidos tras donaciones de sangre total, es decir, el empleo de concentrados de hematíes, plaquetas o plasma para uso transfusional se ciñe a las recomendaciones establecidas y que vienen perfectamente reflejadas en la Guía de la SETS del año 2015.
Los efectos adversos de la donación son mínimos y absolutamente equiparables a la donación estándar de sangre total. Los equipos empleados son de un solo uso, por lo que no existe posibilidad de contagio para el donante. Los sistemas tienen protocolos de seguridad para evitar cualquier riesgo para el donante y los problemas más habituales pueden derivar del propio acceso venoso, con la aparición de un hematoma en la zona de punción o cierto dolorimiento por estar conectado durante un tiempo prolongado. El empleo de soluciones anticoagulantes (citrato) puede producir parestesias en algunos donantes, pudiendo ser mitigadas con la toma de suplementos de calcio.

Periodos entre donaciones

Los periodos que deben respetarse entre donaciones son diferentes a los habituales, y dependen del tipo de componente obtenido. De este modo se pueden donar plaquetas cada 2 semanas si se precisa, sin superar las 24 donaciones al año; se puede donar 600 ml de plasma por sesión con un máximo de 15 litros /año, mientras que se pueden realizar 2 eritroféresis dobles cada año; en el caso de donaciones multicomponente se respeta el tiempo del componente cuyo intervalo entre donaciones sea superior. Esta mayor frecuencia de donación se debe a la recuperación más rápida en el donante de algunos componentes como las plaquetas o el plasma, cuya reposición es casi inmediata.
De hecho, las ventajas superan con creces a los problemas que puedan surgir; existen ventajas para el donante como son la satisfacción de estar ayudando anónimamente a una persona que lo necesita con unos productos de elevada calidad y rendimiento, la posibilidad de efectuar donaciones de sangre total intercalando entre ellas donaciones de componentes, siempre respetando los tiempos mínimos entre ellas; además el donante va adquiriendo un compromiso firme con el procedimiento, dada su mayor frecuencia de donaciones y el tiempo que pasa efectuando su donación, conformando de manera casi imperceptible pero cierta una sensación de pertenencia al proceso y de interacción con el equipo técnico.
Existen además ventajas notables para los receptores de estos productos, entre las que están: La mayor frecuencia de donaciones hace que los donantes estén sometidos a un mayor control clínico y analítico; permite además obtener plasma cuarentenado con mayor facilidad que las donaciones estándar; de hecho el plasma ideal para uso transfusional es el procedente de aféresis y sometido a cuarentena. En el caso de los concentrados de plaquetas dado el elevado rendimiento de los procesos de aféresis, el contenido de una unidad es el requerido para una dosis en un paciente adulto, mientras que se precisan las plaquetas de 5 donaciones estándar para el mismo objetivo; esto reduce en 5 veces los riesgos transfusionales, tanto infecciosos como inmunes, y adquiere especial relevancia en pacientes pediátricos, mujeres jóvenes o adultos sometidos a múltiples transfusiones (trasplantes, hemopatías agudas…). Lo mismo ocurre si los dos concentrados de hematíes procedentes de una doble eritrocitaféresis se administran al mismo paciente, reduciéndose a la mitad los riesgos transfusionales.
Actualmente la mayoría de Centros de Transfusión y Bancos de Sangre del país estamos inmersos en campañas de sensibilización, información y captación de donantes para incrementar el número de aféresis a nivel nacional; contamos para ello con la inestimable colaboración de las Hermandades de Donantes y a buen seguro que conseguiremos el propósito de mejorar aún más la seguridad de los pacientes transfundidos; no debemos olvidar que para ello precisamos a donantes con un elevado grado de compromiso.
Sería nuestro deseo que, del mismo modo que debemos conseguir que el hecho de donar sangre sea algo totalmente natural e integrado en nuestra sociedad, lograr que los donantes que cumplan los requisitos para ello se conviertan en donantes de aféresis, haciendo de este tipo de donación una opción con un futuro prometedor y apasionante para todos.

Donación de aféresis

Invitamos a todos nuestros donantes a que, mientras continúan donando, al menos dos veces al año – como mejor indicativo de seguridad y calidad-, pregunten por la donación de aféresis. Esta donación sabemos que es incluso más segura y muy bien tolerada. Nuestro sistema sanitario les necesita, esta donación es fundamental para acercarnos a la autosuficiencia de hemoderivados. También nos dirigimos a aquellos que nunca han donado, para que se acerquen a preguntar y lo intenten, y a aquellos que no puedan donar para que nos ayuden en la promoción.

Referencias

• Guía sobre la transfusión de componentes sanguíneos y derivados plasmáticos. Sociedad Española de Transfusión Sanguínea. 5ª edición. 2015.
• Mollison’s Blood Transfusion in Clinical Medicine. 12th Edition. Wiley Blackwell. 2014.
• Manual práctico de Medicina Transfusional. JM Domingo, JA Moreno, M. Paricio eds. Marzo 2013.

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