El tiroides (Parte II) Hipotiroidismo

Dr. Javier Pineda Arribas y Dra. Emma Anda Apiñániz

Sección de Vigilancia de Servicio de Endocrinología Hospital de Navarra
ZHn14
Print Friendly, PDF & Email
El hipotiroidismo es el cuadro clínico causado por la disminución de las hormonas tiroideas en el torrente sanguíneo. Es la enfermedad más frecuente del tiroides, afectando a un 3-5 % de toda la población y con un claro predominio en las mujeres.

Las hormonas tiroideas (T3 y T4) se producen en la glándula tiroidea y su funcionamiento está controlada por la glándula hipófisis, localizada en la base del cerebro, a través de una hormona llamada “thyroid stimulating hormone” o TSH. El hipotiroidismo suele deberse a un funcionamiento insuficiente de la glándula tiroides, en cuyo caso el nivel de TSH en sangre está muy alto porque la hipófisis secreta una mayor cantidad de TSH para intentar mantener un nivel relativamente constante de hormonas tiroideas circulantes. En otros casos (muy poco frecuentes), el hipotiroidismo se debe a una falta de producción de TSH por la glándula hipófisis y en esos casos el nivel de TSH en sangre es bajo.

Las hormonas tiroideas son esenciales para la función de cualquier célula del organismo y regulan el crecimiento y desarrollo, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la temperatura corporal y la actividad metabólica del organismo. Las manifestaciones clínicas del hipotiroidismo son independientes de la causa que lo produce y se deben a un enlentecimiento de muchos de estos procesos fisiológicos.

Así, los síntomas más frecuentes en el hipotiroidismo son cansancio, debilidad, intolerancia al frío, estreñimiento, somnolencia, aumento de peso, pérdida de pelo, piel seca, hormigueos, enlentecimiento mental y ánimo depresivo. Además se puede observar un enlentecimiento en el habla, en los reflejos, edema palpebral, un ritmo cardíaco más lento y un aumento de los niveles de colesterol.

Sintomatología característica

Pero, el hipotiroidismo no posee ningún síntoma característico, y no existe ningún síntoma presente en todas las personas con hipotiroidismo. Además, todos los síntomas que pueden tener las personas con hipotiroidismo también pueden ocurrir en personas con otras enfermedades, de forma que es la sospecha clínica del médico la que lleva al diagnóstico cuando se producen un conjunto de síntomas de aparición relativamente reciente.

En la mayoría de los casos estos síntomas son leves y de instauración lenta y progresiva. Son más severos cuanto más profundo y rápido es el hipotiroidismo, aunque en pacientes mayores tienden a ser menos llamativos.

Excepcionalmente existen situaciones clínicas más graves que pueden llevar hasta el coma (coma mixedematoso) por un hipotiroidismo grave.

Una situación especial es la de los niños, en los que el hipotiroidismo no diagnosticado lleva a un retraso mental irreversible y por ello se realiza de forma universal en nuestro medio una determinación de TSH en el talón del recién nacido para descartarlo o tratarlo inmediatamente.

Diagnóstico

El diagnóstico del hipotiroidismo se realiza con la medición de la TSH que es un parámetro muy sensible y no deja lugar a dudas en los hipotiroidismos primarios, donde encontramos un nivel de TSH elevado y de T4 disminuido. Es una analítica muy fácil de hacer, y muy utilizada en nuestro medio. Por ello, en ocasiones se descubren situaciones muy iniciales y leves, sin ninguna sintomatología, en que únicamente detectamos una TSH levemente elevada con un T4 normal (hipotiroidismo subclínico) que en la mayoría de los casos no es necesario tratar, sino ir vigilando su evolución en el tiempo.

La causa más frecuente de hipotiroidismo de forma global en el mundo es el déficit de yodo. En áreas del mundo donde existe deficiencia de yodo en la dieta, puede ocurrir hipotiroidismo severo en 5-15 % de la población. Hoy esta situación sólo ocurre en determinadas zonas del Tercer Mundo.

En nuestro medio, la causa más frecuente de hipotiroidismo es una inflamación autoinmune de la glándula tiroides, que se llama tiroiditis linfocítica crónica o de Hashimoto. El diagnóstico se basa en el hallazgo de niveles altos de los anticuerpos antitiroideos. Ocurre más frecuentemente en mujeres por encima de los 30 años y en ocasiones se acompaña de bocio. Otras causas de hipotiroidismo son la cirugía de extirpación del tiroides, el uso de yodo radiactivo para tratar determinadas afecciones tiroideas o la radioterapia cervical.

Determinados fármacos (litio, antitiroideos) y, paradójicamente, ciertas medicaciones muy ricas en yodo (como la amiodarona o contrastes yodados) pueden producir hipotiroidismo.

Además, todas las enfermedades hipofisarias pueden causar un hipotiroidismo secundario por falta de producción de TSH.

Tratamiento

El tratamiento se basa en la toma diaria de levotiroxina, que es la misma hormona que fabrica el tiroides (T4), en la dosis que cada paciente precise. Es muy fácil y efectivo, consiguiendo rápida y eficazmente que el nivel de las hormonas tiroideas plasmáticas sea el normal y que por tanto, desaparezcan los síntomas del hipotiroidismo. Es un tratamiento meramente sustitutivo porque en la mayoría de los casos no podemos tratar la causa del hipotiroidismo.

Únicamente hay que controlar que la dosis sea la adecuada (ni demasiado alta, porque provocaremos un hipertiroidismo, ni demasiado baja porque persistirá el hipotirodismo). Esto se realiza con un control analítico a las 10-12 semanas inicialmente y más espaciado posteriormente (puede ser semestral o anual). Habitualmente este control puede ser realizado por el médico de Atención Primaria.

Una situación especial es el embarazo. En mujeres sin enfermedad tiroidea aumenta la producción de hormonas tiroideas durante el embarazo porque el feto necesita de la hormona materna, especialmente en el primer trimestre. Por ello, en aquellas pacientes afectas de hipotiroidismo, debemos indicar un aumento de entre un 25-50% de la dosis de levotiroxina que la mujer estaba tomando previamente, desde el inicio del embarazo para poder imitar el aumento fisiológico que se produce en toda gestación.

Si el tratamiento se toma adecuadamente no hay ninguna complicación ni consecuencia para la salud y la calidad de vida.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS