El trastorno límite de personalidad

Carmen Marco Espinosa. Enfermera. Residente de enfermería de primer año de Salud Mental en Zaragoza. Irene Luna Fernández. Enfermera. Terapeuta Ocupacional. Residente de enfermería de primer año de Salud Mental en Zaragoza.

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El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) es una enfermedad mental grave que se caracteriza por inestabilidad emocional, déficit en el control de la impulsividad, relaciones interpersonales inestables y alteración en la autoimagen.

El término de Trastorno límite de Personalidad fue utilizado por primera vez en 1930, pero no es hasta 1980 cuando se incluye en el DSM-III. Originalmente se definió como “el límite entre la neurosis y la psicosis”.

Prevalencia

La prevalencia del TLP es aproximadamente de un 2% en la población general. Representa un 20% de los enfermos de psiquiatría hospitalizados y se diagnostica principalmente en mujeres representado un 75% frente a un 25% en hombres.
EL TLP es el más prevalente dentro de los Trastornos de Personalidad, siendo además considerado el más disruptivo debido a las conductas desadaptativas (tendencia a las autolesiones, gestos autolíticos repetidos, ideación suicida…) con las que cursa y que acarrean gran sufrimiento tanto personal como de terceros.

Diagnóstico

El TLP generalmente comienza durante la adolescencia o adultez temprana, aunque algunos estudios señalan que los primeros síntomas pueden ocurrir durante la niñez.
Existen varios criterios diagnósticos de los cuales se deben cumplir cinco para poder hablar de TLP:
1. Diversos actos para evitar el abandono que puede ser real o imaginario.
2. Patrón de relaciones interpersonales inestables que se deslizan entre dos polos: la idealización y la devaluación.
3. Alteraciones de la identidad, por ejemplo, en la autoimagen.
4. Impulsividad en diferentes ámbitos (dinero, sexo, abuso de sustancias….).
5. Automutilación o intentos suicidas recurrentes.
6. Gran reactividad en el estado de ánimo que desemboca en inestabilidad afectiva.
7. Sentimiento de vacío crónico.
8. Dificultades para controlar la ira.
9. Síntomas disociativos graves.

Se debe realizar diagnóstico diferencial con otras patologías mentales, como los trastornos psicóticos, los trastornos del estado de ánimo (trastorno bipolar, depresión, distimia) y otros trastornos de la personalidad.

Comorbilidad

Es muy frecuente encontrar junto al Trastorno Límite de Personalidad otras enfermedades mentales que pueden dificultarnos el diagnóstico, así como la evolución y el pronóstico de la enfermedad.
En el caso de las mujeres es más frecuente encontrar junto al TLP otros trastornos como la depresión mayor, trastornos de ansiedad, o trastornos de la alimentación. Sin embargo, en los hombres es más probable que se encuentren trastornos de abusos de sustancia y el trastorno de personalidad antisocial.
Aproximadamente el 85% de personas que

padecen TLP cumplen criterios diagnósticos para otras enfermedades mentales.

Tratamiento

El tratamiento del TLP debe ser individualizado según la singularidad de los síntomas y de las enfermedades comórbidas que se dan en cada caso.
Farmacológicamente no existe ninguna medicación aprobada de forma específica para el tratamiento de estos pacientes, aunque existen tres dimensiones psicopatológicas que son los principales objetivos de la farmacoterapia:
• Regulación afectiva inadecuada.
• Descontrol impulsivo-conductual.
• Síntomas cognitivos-perceptivos.

Con respecto a estos objetivos se recomienda el uso de antidepresivos en concreto ISRS y estabilizadores del ánimo para regular la afectividad y controlar la impulsividad y antipsicóticos para tratar los síntomas disociativos.

Con respecto a la psicoterapia, el objetivo es reducir las conductas disruptivas y mejorar los síntomas. Existen diferentes alternativas, que podemos dividir en dos corrientes:

ORIENTACIÓN PSICOANALÍTICA:
• Terapias psicodinámicas.
• El tratamiento basado en la mentalización.
• Psicoterapia basada en la transferencia.

ORIENTACIÓN COGNITIVO-CONDUCTUAL:
• Terapia centrada en el esquema.
• Terapia cognitivo-conductual.
• Terapia dialéctico-conductual/comportamental.

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