¿Hay tratamiento de fisioterapia para la vejiga de urgencia?

Nuria Paz Balbuena y Raquel Arriazu Alcázar. Fisioterapeutas del Hospital Reina Sofía de Tudela. María Díaz-Albo Moreno-Arrones. Auxiliar de Enfermería del Hospital Reina Sofía de Tudela

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La Incontinencia Urinaria no es una enfermedad que ponga en peligro la vida del paciente, pero deteriora significativamente la calidad de vida de quién la padece, ya que reduce su autoestima y merma su autonomía.

Qué es la incontinencia de urgencia o vejiga hiperactiva

Es una incontinencia cuya característica principal es la pérdida involuntaria de orina acompañada o precedida de “urgencia”.
Entendemos por “urgencia” la percepción por el paciente de un deseo de orinar o miccionar súbito, claro e intenso, difícil de demorar y con miedo al escape, (con o sin incontinencia), habitualmente asociado a frecuencia miccional elevada y nocturía (orinar varias veces durante la noche).

Factores de riesgo

La vejiga hiperactiva se puede producir por diferentes causas: Edad, sexo, malos hábitos de micción, afecciones crónicas comunes como: depresión, estreñimiento, trastornos neurológicos , esclerosis multiple, disfunción eréctil, diabetes mellitus…, ingesta de líquidos,
cafeína, obesidad, estrés, frío y algunos fármacos para otras patologías.

Tratamiento de la incontinencia de urgencia

• Tratamiento farmacológico: El objetivo de este tratamiento es conseguir que la vejiga sea capaz de distenderse (relajarse) sin contraerse durante el llenado, manteniendo la uretra cerrada. Los fármacos más utilizados son los anticolinérgicos. Su eficacia en cuanto al alivio de los síntomas ha sido demostrada, sin embargo entre sus efectos secundarios se encuentran fundamentalmente la sequedad de boca, la taquicardia y la excitación, los cuales, son muy severos y están contraindicados en los enfermos con glaucoma y arritmias cardiacas.
• Inyecciones intravesicales de toxina botulínica tipo A: este tratamiento ha demostrado una mejora de este tipo de incontinencia en pacientes que no ha funcionado el tratamiento farmacológico o intolerantes a los anticolinérgicos. Este tratamiento está dando buenos resultados pero su duración suele ser de unos 6 meses y los pacientes reciben las inyecciones en quirófano, con lo cual, cuando el efecto se pasa deberían volver a pasar por quirófano. Los efectos adversos más frecuentes son infección de las vías urinarias, dolor al orinar y volumen elevado en la retención de orina. Otro factor adverso es que este tratamiento requiere indicación y seguimiento por parte de unidades especializadas, a parte de la entrada en quirófano como ya he nombrado anteriormente.
• Neuromodulación del nervio sacro: es una estimulación nerviosa continua mediante una implantación subcutánea de un estimulador programable, el cual, provoca una estimulación eléctrica de baja amplitud en las raíces sacras las cuales provocan una disminución de las necesidades de ir al baño. La contraindicación de este procedimiento es que también conlleva la entrada en quirófano.
• Programas de modificación de la conducta (entrenamiento vesical y pauta miccional programada): en fisioterapia se dan unos diarios miccionales a las personas para que lo rellenen durante una semana con los líquidos que toman y a hora, las veces que van al baño y la cantidad que orinan. Con la recopilación de estos datos se le intenta variar la conducta para disminuir la frecuencia miccional y cambiar sus síntomas.
• Electroestimulación del nervio tibial posterior: En 1983; Mc Guire y Cols; publicaron los primeros estudios con electrodos adhesivos para la estimulación eléctrica del nervio tibial posterior. Pero no es hasta hace unos años cuando esta técnica se ha vuelto a poner en práctica y gracias a numerosos estudios se están viendo actualmente los buenos resultados obtenidos y por ello muchos urólogos ya lo están pautando como tratamiento para esta patología.
El objetivo de esta técnica es aumentar la capacidad de la vejiga; relajando el músculo de esta víscera mediante la estimulación del nervio tibial posterior, el cual presenta la misma inervación de la vejiga. Se puede realizar de forma percutánea (con agujas) o transcutánea (con electrodos de superficie).
Dado que con esta técnica se busca el recorrido del tibial posterior y una respuesta motora adecuada, se necesita de un fisioterapeuta experto para la realización de este tratamiento.
Hay muchas diferencias en cuanto a la frecuencia de las sesiones y el número de estas pero la mayoría de los estudios publicados hasta ahora hacen hincapié de sesiones alternas y que se realicen de 10 a 12 sesiones.
Entre los múltiples beneficios de esta técnica nos podemos encontrar con: la facilidad para un fisioterapeuta a hora de colocar los electrodos superficiales, los rápidos resultados que se obtienen (solo con 3 sesiones se empiezan a producir cambios),la disminución de la frecuencia de ir al baño, la mejora del autoestima y con ello mejora la calidad de vida de la gente que sufre esta patología.
Como efectos adversos solo nos encontramos con: Irritación de la piel o hipersensibilidad del paciente a las corrientes.

Conclusión

Después de ver las diferentes técnicas de tratamiento para la incontinencia de urgencia, sus efectos y sus contraindicaciones, me gustaría hacer hincapié en las pocas contraindicaciones del tratamiento de fisioterapia; los buenos y rápidos resultados que han obtenido los pacientes tratados con electrodos superficiales en el tibial posterior para la vejiga hiperactiva.
Finalmente apostar por este tratamiento por el bajo coste y el claro beneficio tanto físico como psicológico que experimenta el paciente.

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