La mochila de los escolares

Gema Galindo Morales. Fisioterapeuta. CS Delicias Sur (AP Sector Zaragoza III). Susana Sánchez Navarro. Fisioterapeuta. CS Miralbueno (AP Sector Zaragoza III). Noelia Aguirre Abadía. Enfermera. CS Delicias Sur (AP Sector Zaragoza III). Yasmina Sánchez Prieto. CS Delicias Sur. Residente 4º año Medicina de Familia y Comunitaria (AP Sector Zaragoza III)

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Todos en algún momento de nuestras vidas transportamos una mochila con mayor o menor cantidad de peso. Pero son los escolares a partir de tercero de educación primaria los que diariamente cargan más peso en sus mochilas, siendo sus columnas vertebrales más susceptibles de sufrir lesiones por estar en edad de crecimiento.

Un peso excesivo puede provocar contracturas en cuello, espalda y hombros que pueden manifestarse con dolor, afectando a la postura y al desarrollo normal de la columna vertebral.
Hay que destacar que la medida más importante para prevenirlo es reducir el peso de la mochila. Una de las formas de conseguirlo es transportar solo lo realmente necesario y es labor de los centros educativos que el alumno utilice cuadernos y libros que no aumenten en exceso el peso de la mochila. En general, se aconseja que la carga no supere el 10% del peso del niño; por ejemplo, para un niño de 40 kg, el peso máximo a transportar serían 4 kg. Desgraciadamente, es muy común ver niños y adolescentes con cargas muy superiores a la adecuada.

¿Qué características debe tener una mochila?

Actualmente hay una variedad muy amplia de mochilas. Vamos a revisar las características mínimas que deberían tener. En primer lugar, la mochila debe ser del tamaño adecuado a la edad del niño: la altura no debe sobrepasar la cintura del niño y la anchura no superar el ancho de su espalda. Una mochila grande quedará mal colocada y repartirá de forma inadecuada el peso.
La parte posterior que contacta con la espalda del niño debe estar acolchada para que éste no note los relieves de los objetos que transporta. Los tirantes tienen que ser anchos, acolchados y regulables. También es aconsejable que tengan cinturón abdominal para sujetarla y que no se mueva cuando el niño camina.
Y por último, una mochila con varios departamentos permite ordenar los materiales distribuyendo adecuadamente la carga.

¿Cómo debe llevarse la mochila?

La mochila debe llevarse siempre, sin excepción, utilizando los dos tirantes a la vez.
A su vez, ambos tirantes se usan para regular la altura de la mochila. Siempre debe quedar por encima de la cintura, nunca sobre la región glútea.
Si tiene cinturón abdominal, lo abrocharemos. Aunque a pesar de esta medida, nunca se aconseja correr cuando se lleva la mochila.
El material que se transporta debe estar ordenado, de forma que lo más grande quede cerca de la espalda y lo más pequeño en el lugar más alejado, utilizando para ello los diferentes departamentos de la mochila.
Si el peso que se transporta no supera el aconsejado y se siguen las recomendaciones de uso, no hay problema en llevarla a la espalda. Pero si el peso es mayor del recomendado, existe la opción de las mochilas con ruedas o trolley.
Tienen la desventaja de que todo el esfuerzo recae sobre el brazo con el que tiran de ella, pero si van alternando el brazo y utilizan el asa extensible para llevarla al lado del cuerpo y no por detrás, es una buena opción para no cargar peso.
Además, en la actualidad las hay con 2 o 4 ruedas, con excelente deslizamiento y giro multidireccional que facilita el movimiento.
Para terminar, recalcar que los padres tenemos una labor muy importante en el cuidado de la espalda de nuestros hijos, haciendo una elección adecuada sin que los niños tengan que renunciar por ello a utilizar la mochila que le gusta.

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