La sangre y hemoderivados

Marta Aguado Sevilla. MIR Anestesiología y Reanimación. Complejo Hospitalario de Navarra. Ruben Goñi Robledo. FEA Traumatología y Ortopedia. Complejo Hospitalario de Navarra

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En España se recogen al año 1.600.000 donaciones, realizadas por 1.300.000 personas. Pueden parecer valores elevados, pero no lo son por las grandes necesidades en nuestro país.

Según el último censo de población española (44 millones de habitantes), un 66% (casi 29 millones) se encuentra en el intervalo de edad (18-65 años) en el que se puede donar. Por tanto, el millón seiscientas mil donaciones es realizado por un 3% de las personas que podrían hacerlo.
La sangre es un tejido, con estructura de líquido viscoso, que fluye a través de un circuito cerrado de vasos: arterias, venas y capilares. Representando el 7% del peso corporal (aproximadamente 5 litros en una persona que pese 65 kilos).

Funciones y componentes

A lo largo de su ciclo la sangre realiza funciones vitales como son: la respiratoria, transportando oxígeno desde los pulmones hasta las células, nutritiva, transportando sustancias nutritivas, excretora, pues recoge los residuos y desechos para poder eliminarlos, defensiva protegiendo al organismo contra las enfermedades y reguladora manteniendo en equilibrio el agua del organismo y temperatura corporal.
Los principales componentes de la sangre son:
• Plasma: un líquido de color amarillento compuesto en su 90% por agua, y el resto proteínas, lípidos, hormonas, potasio y sodio entre otras sustancias. En él se encuentra el resto de los componentes de la sangre y las proteínas responsables de la coagulación.
• Hematíes (glóbulos rojos): son las células mas numerosas, el número oscila entre 4,5 y 5 .5 millones/mm3. Tienen forma redondeada y son muy flexibles. Su vida media es de 120 días y su principal función es transportar el oxígeno de los pulmones a los diferentes tejidos mediante la hemoglobina, que es una proteína que precisa de hierro para funcionar.
• Leucocitos (Glóbulos blancos): menos numerosos que los hematíes, entre 6000 y 8000/mm3. Se encargan de la defensa del organismo contra las diferentes infecciones. Y pueden ser de tres tipos: Macrófagos (“se tragan” a las bacterias), Linfocitos (fabrican los anticuerpos para atacar a los virus) y granulocitos (los primeros que atacan a las bacterias)
• Plaquetas: entre 250.000 y 350.000/mm3. Encargadas de taponar las hemorragias. Cuando actúan se agrupan y se adhieren a la pared vascular. Mas tarde liberan una serie de sustancias químicas para iniciar el proceso de coagulación.
Las células sanguíneas (glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos) se forman en la médula ósea.

Los diferentes grupos sanguíneos

En 1900, Karl Landsteiner comenzó a mezclar sangre de diferentes personas, encontrando mezclas “compatibles” y otras que no lo eran.
Así descubrió que en la superficie de los hematíes existen dos tipos de proteínas o antígenos, que denominó A o B. Además el plasma contiene también dos tipos de anticuerpos que reaccionan con las proteínas de los glóbulos rojos, éstos son los anticuerpos anti-A y anti-B.
Así estableció 4 tipos de grupos sanguíneos
• Grupo A: sus glóbulos rojos tienen el antígeno A y cuyo plasma contiene el anticuerpo Anti-B.
• Grupo B: sus glóbulos rojos tienen el antígeno B y su plasma los anticuerpos Anti-A.
Grupo AB: los glóbulos de este grupo poseen los dos tipos de antígenos A y B; pero su plasma no tiene ningún anticuerpo.
• Grupo 0: en este grupo los glóbulos rojos no tienen antígenos; pero si el plasma posee anticuerpos Anti-A y Anti-B.
Landsteiner continuó investigando sobre este tema, porque seguían produciéndose reacciones transfusionales y descubrió hacia 1940, el factor Rhesus, en sus experimentos con macacos Rhesus. Este sistema comprende distintos antígenos, el más importante de ellos el factor D. Así éste se encuentra en el 85% de las personas, denominándose Rh positivas, y el 15% que resta, carece de este factor, así son Rh negativas.
La distribución de los grupos sanguíneos en España quedaría de la siguiente manera:
(Ver Figura 1)

¿Cómo utilizan los hospitales la sangre?

Los productos que se han obtenido a través de fraccionamiento se utilizan para el tratamiento de distintas enfermedades como pueden ser anemia, hemofilia, leucemia..etc. también en enfermos de cáncer, en hemorragias, y en trasplantes e intervenciones quirúrgicas.
A diario los hospitales solicitan al banco del sangre grandes cantidades de los diferentes hemoderivados de acuerdo a unas necesidades:
Hematíes
Operación de cadera: 6-8 unidades
Parto complicado: 4-6 unidades
Accidente de tráfico: 20-30 unidades
Aneurisma roto: 30-40 unidades
Trasplante de corazón: 20 unidades
Trasplante de hígado: 30 unidades
Plasma
Enfermos de hígado: 6-8 unidades
Sangrados complicados cirugía: 10-20 unidades
Enfermedades raras: hasta 100 unidades
Trasplante de corazón: 20 unidades
Trasplante de hígado: 40 unidades
Plaquetas
Enfermos de leucemia: hasta 200 unidades
Trasplante de corazón: 20 unidades
Trasplante de hígado: 100 unidades
Trasplante de médula ósea: 200 unidades

Aparte de todo esto, siempre deben existir cantidades mínimas para poder cubrir las posibles urgencias.
Así como vemos la sangre es imprescindible para la vida, y su disminución o alteración de sus componentes ponen en peligro a las personas, siendo necesarias transfusiones sanguíneas. El principal problema es que no disponemos de un sustituto artificial y la única manera que tenemos de conseguirla es mediante la donación.

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