Ojo vago o Ambliopía

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El ojo vago o ambliopía es una condición casi imposible de detectar si no es a través de una evaluación visual de Optometría. Esta condición normalmente hace que los dos ojos no sepan trabajar juntos, y aunque los dos ojos estén abiertos, uno de ellos no se usa tanto, ya que la información no llega correctamente al cerebro.

Muchas veces los problemas visuales pasan desapercibidos, sobretodo en el caso de los niños, ya que además “los ojos no duelen”. La visión implica captar la información visual a través de los dos ojos, procesarla y obtener en el cerebro el significado de ésta. Si los dos ojos no funcionan correctamente pueden repercutir en la calidad de vida de la persona.

Causas

El ojo vago funcional (es decir sin lesión orgánica) puede deberse a:
• La diferencia de la calidad vista por cada ojo con la consecuente diferencia de graduación entre un ojo y otro.
• Al desalineamiento de los ejes visuales o estrabismo. Se dice que el ojo vago está “mal llamado”, ya que en realidad al ojo no le ocurre nada, sino que se está produciendo una mal funcionamiento neurológico de la visión.

Afectaciones y repercusiones

Cuando hay un ojo vago incluso colocando la mejor graduación, el ojo no ve bien, no procesa correctamente. También es muy importante tener en cuenta que además de una agudeza visual disminuida, presentan otra serie de habilidades visuales disminuidas como la eficacia de los movimientos oculares, la acomodación, la convergencia y divergencia, la visión en profundidad, la percepción visual, la coordinación ojo-mano…
Estas son las habilidades visuales que el óptico-optometrista podrá evaluar en un examen visual completo. También es importante conocer que existe una estrecha relación entre la visión, el aprendizaje y el rendimiento escolar, laboral y deportivo. Más del 80% de la información que recibe nuestro cerebro lo hace a través de la ruta visual. Por eso, muchas veces nos encontramos un mal rendimiento escolar asociado a esta disfunción.

Tratamiento optométrico

El tratamiento más habitual y antiguo para tratar este tipo de condición es con un incómodo parche opaco pegado a la cara o la gafa, la oclusión.
Por otro lado, los optometristas comportamentales utilizamos la terapia visual para enseñar a los dos ojos a trabajar a la vez. La visión se aprende, se aprende a ver.
La terapia visual es un programa de tratamiento individualizado para mejorar la función visual y el rendimiento de la persona en el que se combinan ejercicios de repetición en casa y visitas a consulta. Para lograr objetivos son imprescindibles la motivación, la colaboración y constancia del paciente.
En nuestra consulta diaria nos encontramos con padres que cuentan que a sus hijos no les gusta llevar el parche, les provoca alergias, inseguridad y baja autoestima ante los comentarios de sus compañeros de clase. Además, es muy incómodo estar más de 2 horas con el ojo que no ve bien… Con el tratamiento de terapia visual mejoran su ojo vago y su rendimiento académico de una manera divertida.

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