¿Qué puedo hacer para poner freno a las infecciones urinarias?

Clara Gareta Alquézar, Santiago Ezquerro Sáenz, Mª Jesús Gil Sanz. Servicio Urología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza

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Se calcula que aproximadamente el 50% de las mujeres sufrirá al menos un episodio de cistitis a lo largo de su vida. Además, en un 5% de los casos los pacientes presentan múltiples episodios, lo que se conoce como infección recurrente.

Se considera una infección urinaria recurrente cuando existen al menos dos episodios en los últimos 6 meses o 3 en el último año.

¿Por qué se produce la infección?

La infección urinaria es la más común de las infecciones bacterianas. La bacteria E. coli (Escherichia coli) es el causante de casi un 80% de las cistitis en la mujer, siendo posible la infección por otros gérmenes, aunque todos ellos en porcentajes mucho menores.
Los síntomas de la infección de E. coli son similares a cualquier otra infección urinaria: urgencia miccional y polaquiuria (aumento en el número de micciones), escozor al orinar o incluso dolor al orinar (disuria) o al tener relaciones sexuales.

Factores de riesgo que intervienen en la infección

Las relaciones sexuales son un claro factor de riesgo, pudiendo triplicarse el riesgo de tener una infección urinaria al tener más de 3 relaciones por semana.
Así mismo antecedentes de:
• Infecciones urinarias en la infancia.
• Antecedentes de infecciones urinarias recurrentes.
• La diabetes.
• La edad y el sexo (mujer).

¿Por qué no afecta tanto a los hombres?

El conducto urinario del hombre ( uretra) es más largo y por tanto es más difícil que las bacterias penetren y causen la infección, generalmente la infección urinaria en el varón se suele asociar a otras causas como: portar dispositivos urinarios como sondas, síndromes uretroprostáticos, litiasis o tumores.

Con la menopausia ¿tengo más riesgo de infección urinaria?

En la menopausia también hay otros factores que facilitan el desarrollo de infecciones urinarias:
• Las alteraciones de la mucosa vaginal por la falta de estrógenos.
• La incontinencia urinaria.
• El debilitamiento del suelo pélvico, a veces con aparición de cistocele (vejiga caída), que favorece la retención de orina.

Medidas que previenen la infección por E. coli

Existen recomendaciones que ayudan a prevenir este tipo de infecciones tan molestas:
• Tomar al menos dos litros de líquido al día. No es sólo agua: caldos, zumos naturales, infusiones… todo tipo de líquidos ayuda.
• Intentar orinar en cuanto se tenga sensación de ello, sin demorar la micción demasiado, ya que la retención de la orina favorece el crecimiento de bacterias. Generalmente se intenta recomendar orinar con una frecuencia: cada 3 o 4 horas, siendo importante procurar vaciar totalmente la vejiga.
• Evitar las prendas y la ropa interior demasiado ajustadas y procurar que sean de algodón. Las prendas elaboradas con tejidos naturales no entorpecen la transpiración, mientras que las sintéticas favorecen la colonización de bacterias.
• La limpieza después de defecar con especial atención a la dirección: siempre de delante hacia atrás, para que no pueda haber contacto del papel que ha pasado por el ano luego con la zona genital.
• Siempre que se tengan relaciones sexuales debe adquirirse el hábito de orinar después.
• Evitar la higiene genital obsesiva y el uso de geles íntimos. El uso de jabones inadecuados que alteren el pH vaginal acidificándolo, permiten a la bacteria E. coli (que tiene un pH óptimo de desarrollo en torno a 7) crecer y desarrollarse causando la infección.
• El uso de geles intravaginales de estriol o lactobacilos, disminuyen la colonización de la mucosa vaginal por E. coli y disminuyen por tanto el riesgo de infección.

¿Existe algún alimento que me pueda ayudar?

Los arándanos: además de rebajar el pH de la orina, ejercen una eficaz acción antiséptica sobre los gérmenes.
Toma zumos de naranja o limón, que dificultan que las bacterias se adhieran a la mucosa vesical de nuestro cuerpo.
Además de alimentos que puedan ayudar a prevenir la infección, existen suplementos de venta en farmacias compuestos por moléculas que inhiben la adhesión bacteriana al epitelio de la mucosa vesical.

Si ya tengo la infección, ¿cómo tratarla?

El tratamiento consiste en antibioterapia. Previamente al inicio de cualquier terapia antibiótica y en sospecha de un cuadro de infección urinaria, el médico debería solicitar un urocultivo.
En un primer momento iniciaríamos un tratamiento empírico, es decir: administrar un tratamiento basándonos en el germen responsable más frecuente y en el grado de resistencias antibióticas de la zona geográfica en la que nos encontremos. Posteriormente podemos consultar el resultado del urocultivo y ajustar el tratamiento según el antibiograma aportado por el microbiólogo, administrando así una terapia dirigida.

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