¿Qué tipo de incontinencia urinaria tengo? ¿Puedo prevernirla o tratarla?

Mirian Arellano. Fisioterapeuta. Complejo Hospitalario de Navarra

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La incontinencia urinaria (IU) según la International Continence Society (ICS), es cualquier pérdida involuntaria de orina, que provoca un problema social y/o higiénico. No es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical que se presenta en numerosos casos, tanto en personas sanas como asociadas a algún tipo de enfermedad. Es más común entre las mujeres.

La IU no pone en peligro la vida del paciente, pero deteriora significativamente la calidad de vida de quien la padece, ya que reduce su autoestima y merma su autonomía.

Afecta más a mujeres que a hombres

Es un importante problema psicosocial que afecta en mayor medida a mujeres que a hombres (75% frente al 25%). Generalmente, las personas que sufren incontinencia esperan entre 4 y 6 años hasta acudir a un profesional sanitario que trate su afección. Nada menos que 1 de cada 3 mujeres experimentará el algún momento un trastorno del suelo pélvico como la incontinencia urinaria de esfuerzo, y la prevalencia aumenta con la edad.

Tipos de incontinencia urinaria

• Incontinencia urinaria de esfuerzo.
La IU de esfuerzo (IUE) es la pérdida involuntaria de orina asociada a un esfuerzo físico, que provoca un aumento de la presión abdominal (como toser, reír, correr o andar).

• Incontinencia urinaria de urgencia.
Es la pérdida involuntaria de orina acompañada o inmediatamente precedida de “urgencia”, deseo miccional súbito claro e intenso, difícil de demorar y con miedo al escape.

• Incontinencia urinaria mixta.
Se trata de un tipo de incontinencia que se asocia a urgencia miccional y también a los esfuerzos, al ejercicio, a los estornudos o a la tos.

• Otros tipos.
Insuficiencia urinaria “continua” , enuresis nocturna, incontinencia por rebosamiento…

¿Cómo puedo saber qué tipo de IU padezco?

Respondiendo a estas preguntas, podemos hacernos una idea, de manera orientativa, del tipo de IU que tenemos, pero siempre será un facultativo quien nos diagnostique y trate el problema adecuadamente (Ver Figura 1).

Consejos para prevenir su aparición

• Seguir una dieta equilibrada, como la mediterránea.
• Evitar el sobrepeso y la obesidad: de esta forma se reducirá la presión intraabdominal.
• Reducir el consumo de bebidas como el café, los refrescos y bebidas carbonatadas, el alcohol y los cítricos, entre otros.
• Evitar el exceso de comidas picantes y aumentar el consumo de fibra para evitar el estreñimiento.
• Evitar el consumo de productos y medicamentos diuréticos, así tendrá menos necesidad de orinar.
• Evitar beber entre cuatro y dos horas antes de irse a dormir.
• No empujar al orinar: de esta manera evitará que se dañen los músculos del suelo pélvico.
• No ingerir bebidas antes de realizar ejercicio físico.

Tratamiento incontinencia de esfuerzo

La incontinencia más frecuente es la incontinencia de esfuerzo, y se asocia sobre todo a obesidad, menopausia y partos múltiples. Esto provoca un tono bajo de la musculatura del suelo pélvico, y se asocia a diferentes tipos de prolapsos vaginales.
El profesional que puede tratar su musculatura es el fisioterapeuta, que entre otras técnicas, cuenta con las siguientes:
1. Consejos en el cambio de comportamiento:
• Disminuir ingesta excesiva de líquidos, sobre todo alcohol, café…
• Orinar con más frecuencia. Reentrenamiento vesical.
• Evitar el estreñimiento. Regular la fibra en la dieta.
• Dejar de fumar para evitar la tos y la irritación de la vejiga.
• Si hay sobrepeso, bajar de peso.

2. Electroestimulación:
3. Ejercicios de Kegel
4. Gimnasia abdominal hipopresiva
5. Conos vaginales: facilitan la propiocepción y aumentan la fuerza muscular.
6. Bolas “chinas”
7. Otras técnicas fisioterápicas.

Conclusión

La incontinencia urinaria es mucho más frecuente en mujeres. Los factores asociados son diferentes en ambos sexos, siendo en los hombres la edad y problemas de próstata y en las mujeres la obesidad, estreñimiento, infecciones urinarias, factores relacionados con el parto y la menopausia.
Aunque los estudios de resultados en salud para la IU son escasos, se sabe que alrededor de una cuarta parte de los pacientes afirman que su calidad de vida está afectada. Por ello, un diagnóstico y tratamiento adecuado mejorará tanto la calidad de vida del paciente como los problemas derivados de dicho problema.

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