Retrato del jubilado español en 2018

Lourdes Gorricho.Médico Geriatra Directora Apartamentos Tutelados de Proginsa (Colegiado Nº 3103757)

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Estamos acostumbrados a asistir a cambios vertiginosos en la sociedad, sobre todo desde que la tecnología forma parte esencial de nuestras vidas. Pero casi siempre centramos las transformaciones en la gente joven, cuya evolución resulta mucho más visible por el culto que en nuestra época se ha hecho de la juventud.

Sin embargo, otros grupos sociales también han cambiado mucho, aunque en ellos parezca más difícil vencer a los estereotipos. Es el caso de las personas mayores, colectivo que ha experimentado una profunda transformación en los últimos veinte años.

El incremento de la esperanza de vida, el hecho de llegar a la vejez en mejores condiciones físicas y haber recibido una mejor formación, son factores que conducen a una experiencia mucho más activa e independiente de la edad madura.

No obstante, también sabemos que la longevidad, en especial después de los 75 años, ha traído consigo enfermedades y problemas de dependencia que se han convertido en grandes retos para el Estado del Bienestar.

Aun y todo, si nos circunscribimos a las personas entre 65 y 75 años, vemos que su estilo de vida está bastante alejado de los tópicos que se manejan sobre la vejez. Así lo refleja un barómetro sociológico publicado por La Caixa, que muestra un colectivo muy dinámico, con muchas ganas de seguir disfrutando de la vida y de continuar siendo independientes.

Tres de cada cuatro de ellos están jubilados, y se han retirado entre los 60 y 65 años. Salvo excepciones, a la mayoría no le preocupan tanto los asuntos económicos (los tenían previstos de antemano) como la necesidad de gozar de una buena forma física que les permita disfrutar de todo aquello que se habían planteado hacer cuando llegara el momento.

En ese sentido, el espíritu de libertad e independencia es uno de los aspectos al que más importancia otorgan: “Se sienten libres y con ganas para hacer lo que quieren, aprovechan su tiempo y lo disfrutan con la familia”.

En efecto, los datos indican que son muy activos. Más del 80 por ciento practica algún deporte, dedica tiempo a sus aficiones y viaja con regularidad. Un número muy importante realiza ejercicio a diario, que por lo general suele ser gimnasia, natación o caminar.

Como se puede comprobar, viven bastante alejados del sillón. Además, casi un 40 por ciento de ellos se compromete con el voluntariado, sobre todo en apoyo a personas en riesgo de exclusión social o a otros mayores. Aparte está el tradicional soporte familiar, que muchos abuelos españoles llevan a cabo con sus hijos y nietos.

Si nos detenemos en los aspectos más en boga, el estudio señala que “los jubilados están digitalizados. Prácticamente, 3 de cada 4 tienen PC y Smartphone”. En consecuencia, más del 70 por ciento utiliza de manera frecuente aplicaciones de mensajería como Whatsapp, y una amplia proporción usa redes sociales como Facebook o Youtube.

Al igual que los ciudadanos de menor edad, Internet forma parte importante de su día a día, tanto para consultar información como para comunicarse.  Respecto de los contenidos, les preocupa en particular todo lo que tiene que ver con la alimentación y salud, seguido de recursos para ocupar sus horas o desarrollar nuevos intereses.

En definitiva, el estudio indica que, hasta la llegada del declive por las enfermedades, las personas mayores de nuestro país tratan de aprovechar la vida de la mejor manera posible, de forma análoga a otros grupos de edad.  Pero a diferencia de ellos, la disponibilidad de tiempo libre, cierta estabilidad económica y la experiencia, les permiten sacar todavía un mayor partido a lo que les rodea.

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