Violencia, maltrato y abuso en la vejez

Marta González. Médico geriatra del Hospital San José de Teruel

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El objeto de este artículo es poner de manifiesto que existe una sensibilización general del maltrato en la vejez. Los poderes públicos conscientes de la envergadura del problema están impulsando estrategias tendentes a impulsar el envejecimiento activo y a prevenir los malos tratos.

La Organización Mundial de la Salud financió una investigación que fue publicada en la revista The Lancet Global Health, basada en los mejores datos procedentes de 52 estudios realizados en 28 países, 12 de los cuales tenían ingresos medianos o bajos y donde se concluía que el 16% de las personas de más de 60 años han sido víctimas de maltrato psicológico (11,6%), abuso económico (6,8%)
negligencia (4,2%), maltrato físico (2,6%) y
agresiones sexuales (0,9%).
Aragón es una de las Comunidades Autónomas con la población más envejecida de España, concentrada en los municipios urbanos, si bien la proporción de personas mayores en el ámbito rural es mucho mayor. Veamos unos datos básicos del Padrón Municipal de habitantes de 2017 elaborado por el IAEST. La población aragonesa en el año 2017 asciende a 1.308.750 habitantes, de los que el 21,4% (280.365 h.) son personas mayores y dentro de ese grupo, el 63,20% (177.201 h.) tienen más de 65 años y las de edad igual o superior a 80 años representan el 28,21% (177.201 h.). El índice de sobre envejecimiento (% de personas con 84 y más años sobre la población de 65 o más años) es de un 19,1% en relación al 16% de España. El sexo predominante es el femenino.

Tipología de ancianos

En cuanto a la tipología de los ancianos es de tres tipos, anciano sano, anciano frágil y paciente geriatríco.

Modalidades de abuso

Las modalidades de este tipo de abusos y maltrato los podemos clasificar en maltrato físico, maltrato emocional, abuso sexual, negligencia, expoliación o abuso material y abandono. Las características de quienes lo sufren son de forma destacada mujeres, mayores de 75 años, elevada dependencia del cuidador principal, alteración de la movilidad, deterioro cognitivo con transtornos mentales, dificultades para comunicarse, patología crónica, incontinencia, aislamiento social, historia previa de maltrato, comportamiento provocativo, problema de alcoholismo.

Cambios experimentados en la sociedad

Los cambios que está experimentado la sociedad a saber, familias más reducidas, incorporación de la mujer al trabajo, incremento de la supervivencia de ancianos con dependencia, aumento del tiempo preciso para los cuidados junto con aquellos otros socioculturales como la menor capacidad de contención en el medio urbano, el descrédito de los valores asociados a la ancianidad y las actitudes generalizadas de discriminación en razón de la edad ageims, son caldo de cultivo que pueden propiciar la proliferación de los malos tratos al anciano.
La negligencia se asocia a la ausencia de una acción con consecuencias físicas y/o psíquicas para la persona mayor. El abuso se asocia a una acción intencionada que puede tenr consecuencias o no ternerlas por ejemplo el trato infantilizado que al que nos referirimos más adelante.

Maltrato físico

El maltrato físico es el uso no accidental de la fuerza física que puede producir lesiones corporales, dolor físico o deterioro funcional. Incluye la restricción inadecuada física o farmacológica y la omisión de cuidados médicos vitales para la supervivencia del paciente a sabiendas de sus consecuencias. Su forma extrema es el asesinato. Signos que evidencian que el anciano los está sufriendo son, entre otros, múltiples hematomas incluso en zonas bien protegidas y en fases evolutivas diferentes; marcas de dedos o contenciones; quemaduras; fracturas inexplicables; úlceras por decúbito o heridas no tratadas. Es habitual que el paciente intente ocultar parte de su cuerpo a la exploración.

Maltrato emocional

El maltrato emocional consiste en la provocación intencionada de angustia, miedo o temor mediante acciones verbales o no verbales y pudiendo incluir manifestaciones ocasionales de afecto que avivan la esperanza de la finalización del maltrato. Está en todas las formas de abandono pero es más difícil de cuantificar que la anterior. Se caracteriza por proferir burlas o insultos y vejar y humillar al anciano. Es habitual que se amenace de forma reiterada por parte del cuidador de abandono y se verifiquen conductas de acoso, manipulación y chantaje que generan una enorme ansiedad en él. Aislarlo, restriingirle la movilidad, impedir la recepción de visitas y manipular su correspondencia junto con la vulneración o prohibición sistemática de los hábitos de la esfera privada del anciano(asistir a la Iglesia, votar en determinado sentido) son las maneras más presentes que están identificadas.

Abuso sexual

El abuso sexual es detectable por presentar el mayor síntomas físicos como son enfermedades venéreas o infecciones genitales inexplicables, hemorragia vaginal o anal, lesiones en el área genital, ropa interior rasgada, manchada o ensangrentada, dificultad al sentarse o caminar, hematomas u otras señales de restricción y pérdida de peso.
La negligencia puede ser activa que implica la privación deliberada de libertad, de higieine o de alimentos y líquidos o pasiva que está determinada por causas como el olvido, el confinamiento, descuido del tratamiento y de cuidados higuiénicos y una llamativa ausencia de estimulación.
Una de las formas que más conocidas por ser las más habitualmente dadas o conocer por los medios de comunicación es el abuso económico y material, es decir el uso o apropiación indebida de dinero o propiedades del anciano, el robo sistemático la inducción engañosa a firma de documentos con trascendencia económica.

Actores y emplazamiento

Enumeradas las diversas formas de maltrato vamos a determinar los actores que lo llevan a cabo y el emplazamiento donde tiene lugar.

Así en entorno familiar es el cuidador principal y cuando el anciano está atendido por alguna institución, es el cuidador informal. Existen situaciones especiales, que son aquellas en las que concurren diversas formas de maltrato y no se pueden encuadrar en ninguna de las dos anteriores.

El maltratador en domicilio

Los rasgos característicos del maltratador en domicilio son la inexperiencia en los cuidados, el estrés, cansancio en el papel de cuidador, falta de empatía y comprensión de la situación del anciano, problemas económicos y consiguientemente necesidad y dependencia de los recursos del anciano, interrupción de los procesos familiares que conduce al deterioro en el mantenimiento del hogar y al manejo inefectivo del régimen familiar, ausencia de contactos con el exterior de la casa y deterioro de la interacción social, déficit de actividades recreativas, sentimiento de culpa, expectativas no realistas. Antecedentes de maltrato en la infancia, enfermedad mental o emocional, consumo de alcohol o drogas y riesgo de violencia autodirigida.

El maltrato institucional

El maltrato institucional se asocia con un mayor índice de estrés profesional y también con mayor insatisfacción profesional y/o situaciones personales de tensión y ansiedad. El riesgo se incrementa cuanto más tiempo de contacto se tiene con el paciente (auxiliar- enfermera-médico-trabajador social).
Kaiser-Jones, J. en el año 1990 agrupó en cuatro conceptos los rasgos principales identificados en el maltrato y abuso institucional,
• Infantilización. Tratar al anciano como a un niño irresponsable no depositando confianza en él.
• Despersonalización. Proporcionar servicios de acuerdo con criterios generales sin atender a las necesidades particulares de cada usuario.
• Deshumanización. Ignorar al anciano, despojarle de su intimidad y negarle la posibilidad de asumir decisiones sobre su vida.
• Victimización. Ataques a la integridad física o moral con amenazas, intimidación, insultos, chantaje, robo o castigos corporales.
De entre los tipos de negligencia que se puede dar en el ámbito institucional cabe destacar la omisión de una valoración del paciente, el uso indebido de medios de contención, el uso innecesario de pañales o bien no cambiarlos con la debida frecuenca, no hacer los cambios posturales nenesarios, no vigilar y controlar la alimentación, no controlar la prescripción de medicamentos y no prestar la atención médica suficiente.

Abusos

En cuanto a los abusos podemos encontrarnos con los que se manifiestan en el trato y que ya hemos descrito en la clasificación que realizó Kaiser-Jones. En lo que respecta a las acciones referidas a la salud se perciben cuando existen derivaciones hospitalarias reiterada para cubrir responsabilidades, prescripción excesiva de Neurolépticos o Benzodiacepinas, negativa a dispensar un tratamiento basándose únicamente en la edad del paciente, realizar prescripciones sin ver al paciente. Cabe señalar la incidencia que tiene el incumplimiento de las normas de trabajo en el abuso ; ejemplos de ello serían exigir al paciente más allá de sus capacidades, el incumplimiento de horarios, de normas de atención (p.e. ausencia de timbres), desidia intencionada (P.e.dejadez en vestimenta del anciano).
No es fácil dar una solución pronta y definitiva al problemas pero si que se están poniendo en marcha estrategias que pueden ayudar a ir concienciar a todos los implicados y de esa manera, mitigar el maltrato y abuso del anciano. A saber:
• Estrategias dirigidas al anciano y a la familia o los cuidadores.
• Estrategias en la atención comunitaria.
• Estrategias sociopolíticas e institucionales.
En cuanto a como prevenirlos:
• Prevención primaria. Se trata de actuar antes de la que persona se convierta en víctima de cualquier tipo de maltrato. La vía es divulgar los derechos de los mayores, concienciar y sensibilizar a la sociedad con campañas ad hoc, impulsar la formación de los profesionales, fomentar la atención a cuidadores, promover la coordinación entre todos los sistemas implicados, puesta en marcha de proyectos educativos con niños y jóvenes que les sensisbilicen sobre el problema.
• Prevención secundaria. Su objetivo es detectar lo antes posible aquellos casos donde se aprecia factores de riesgo que pueden materializarse en cualquier forma de maltrato. En esta prevención tienen especial importancia los recursos legales de protección
• Prevención terciaria. Se trata de neutralizar las consecuencias de malos tratos ya existentes, minimizando las secuelas y los sufrimientos causados. Para ello hay que prestar especial atención a los aspectos que puedan advertir que el mayor puede ser víctimade malos tratos. Obligatoriedad de la notificación de los mismos, a las autoridades.
En cuanto a detectarlos:
• Testimonio de la persona mayor.
• Técnicas de observación, entrevistas, historial médico.
• Identificar indicadores de señales de alerta. Factores de riesgo.
• Importancia de los profesionales de los servicios sociales.
En cuanto a cómo actuar una vez detectados:
• En domicilio (es donde suceden más a menudo). Quien tenga conocimiento de la situación debe realizar denuncia al Juzgado, Fiscalía o Fuerzas de Seguridad. Canalización del problema los Centros de Servicios Sociales
• En medio institucional. Estos malos tratos son los que se sufren en instituciones públicas o privadas de servicios sociales o sociosanitarios de salud. Se puede actuar ante el Juzgado Fiscalía o Fuerzas de Seguridad. También se debe planterar la situación ante la Administración Autonómica a través de “Quejas y sugerencias” o denuncia ante la Inspección de Centros y Servicios Sociales.

Es importante para ayudar a resolver la situación diseñar Flujogramas cuyo objetivo principal sea unificar criterios y proporcionar pautas de actuación a los profesionales y cuyo objetivo general es prevenir, detectar e intervenir en las situaciones de malos tratos a personas mayores.

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